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Demorado. "¿Qué tipo de baterías tiene?": quiso llevar un robot en avión y provocó un insólito retraso

Ocurrió en California, donde Bebop, un autómata de diseño futurista, intentó volar como un pasajero más. El exceso de peso y sus baterías de litio pusieron en alerta a las autoridades del aeropuerto.

20 de mayo de 2026, 11:30

El mundo de la tecnología avanza a pasos agigantados, pero parece que las normativas de seguridad aérea todavía no están preparadas para recibir a pasajeros de metal y cables. Un curioso incidente tuvo lugar en el aeropuerto de Oakland, Estados Unidos, cuando un robot autómata intentó abordar un vuelo comercial y terminó desatando un verdadero caos logístico.

Bebop, un robot de 1,20 metros de altura con una estética humanoide que parece salida de una película de ciencia ficción, debía viajar a San Diego para un evento.

Para asegurar su integridad, la empresa dueña del autómata, Elite Event Robotics, decidió comprarle un asiento en la cabina principal, como si fuera una persona más. Sin embargo, lo que parecía una solución práctica se convirtió en el inicio de una serie de complicaciones.

¿Robot a bordo?

Al momento de realizar el embarque, el personal de tierra puso el primer freno: con sus 32 kilos de peso, Bebop no podía viajar en el sector de pasajeros. Pero lo más complejo llegó después, cuando las autoridades de seguridad detectaron que la fuente de energía del robot era una batería de litio que superaba ampliamente los límites permitidos para el transporte aéreo.

El robot.

“Empezaron a preguntar: '¡¿Qué tipo de baterías tiene? ¿Qué pasa con esto?!'. Querían inspeccionarlo todo”, relató Eily Ben-Abraham, representante de la compañía, sobre el momento en que el avión quedó demorado en la pista. La situación obligó a intervenir a expertos para retirar las baterías de forma segura, lo que generó un retraso de más de una hora para el resto de los pasajeros, que observaban incrédulos la escena.

Finalmente, tras quitarle su fuente de energía, el pequeño autómata pudo volar hacia su destino, aunque tuvo que hacerlo lejos de la comodidad de los asientos de primera clase.