La grandeza de Lionel Messi dentro del campo de juego es un hecho indiscutible que se renueva en cada partido, pero son sus gestos espontáneos fuera de la cancha los que agigantan su figura a niveles celestiales. En la antesala del Mundial 2026, el astro rosarino volvió a conmover al mundo entero al romper el estricto protocolo de una zona mixta para cumplirle el sueño a un trabajador de prensa muy especial.
El protagonista de esta emotiva secuencia es Manuel Gutiérrez, un periodista de origen venezolano que convive con parálisis cerebral. Tras el revuelo digital que generó su encuentro cara a cara con el diez, el joven dialogó con el programa Mediodía Noticias para procesar las sensaciones de una jornada que jamás olvidará y manifestar su profunda gratitud hacia el ídolo popular.
El cruce se produjo al finalizar un compromiso preparatorio de la Scaloneta. En medio de un corralito desbordado de micrófonos y cronistas de todas las latitudes que buscaban la palabra del capitán, Messi divisó la presencia de Gutiérrez y decidió detener su marcha de forma exclusiva para concederle una entrevista mano a mano, permitiéndole realizar dos preguntas concretas sobre la actualidad del plantel.
Frente al interrogante de si le quitaba el sueño convertirse en el máximo artillero de la historia de las citas mundialistas, el atacante del Inter Miami respondió fiel a su filosofía colectiva: “No, la verdad que nunca me fijé en los récords individuales. Simplemente intento conseguir los objetivos a nivel grupal, lo que sea mejor para el equipo y para el grupo. Vamos a pensar en ir partido a partido e intentar competir como lo venimos haciendo”.
Posteriormente, el periodista indagó sobre el proceso interno que lo llevó a dar el sí para este nuevo desafío internacional, recordando que el propio futbolista había sembrado dudas en el pasado sobre su vigencia física. “Se fue dando de manera natural. Sentía que esperar cuatro años más por ahí iba a ser difícil. Pero nunca dejé de competir; siempre intenté dar el máximo, sentirme bien y estar preparado”, argumentó el diez con total sinceridad.
La calidez del encuentro dejó una huella imborrable en el entrevistador. “Yo ya sabía que era alguien enorme, no solamente dentro de la cancha, sino también fuera de ella. Pero así como nos sorprende con una genialidad con la pelota, a mí también me sorprendió el ser humano”, confesó Manuel con la voz entrecortada por la emoción.
Para cerrar su relato, el comunicador reveló una actitud de cuidado por parte de Leo que no llegaron a registrar las cámaras de televisión una vez que se apagaron los reflectores. “Me atendió en una zona donde no estaban los periodistas, me regaló dos preguntas y hasta se preocupó por mi estado físico porque vio cómo la gente me había empujado y caído encima en el amontonamiento. No tengo palabras para agradecerle”, concluyó conmovido.