
Tenía un ruido en el motor de su auto, abrió el capot y encontró un animal inesperado
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Redacción La Voz
Dejar el vehículo en manos de un profesional de la mecánica siempre implica una enorme cuota de confianza, esperando que los plazos de entrega se cumplan y las reparaciones sean las adecuadas. Sin embargo, un vecino de la provincia de Buenos Aires descubrió de la manera más insólita que su rodado no estaba precisamente juntando tierra sobre la fosa del taller, sino juntando billetes como transporte público.
El encargado de exponer este tremendo e inesperado engaño laboral fue Kevin Scholles, quien utiliza su cuenta de TikTok @mdschollesk para relatar sus vivencias. Mientras manejaba por las calles de su localidad, el joven divisó una silueta familiar unos metros más adelante y no dudó en encender la cámara de su teléfono celular para documentar lo que parecía una alucinación.
“La verdad, yo no entiendo a la gente porque... El auto este que va ahí adelante, que es un Corsa negro, la patente H-G-I 542... es mi auto”, arrancó relatando el muchacho con una mezcla de asombro y desparpajo. Para colmo de males, el vehículo no estaba dando una vuelta de prueba reglamentaria, sino que estaba en pleno ejercicio de una actividad comercial paralela.
“Y está trabajando de Uber. Y nunca me avisaron nada. Supuestamente le faltaban algunas cosas... lo iban a hacer el sábado. Bueno, dije: 'esperamos al sábado'. Hoy lo veo acá laburando”, continuó detallando Scholles sobre la burda excusa que le habían dado en el taller mecánico para demorar la entrega del rodado.
Lo que más llamó la atención de la comunidad virtual, además del descaro del mecánico, fue la increíble falta de estrategia para cometer semejante avivada en un territorio tan acotado. “Y lo peor de todo... ¿cómo no te voy a ver, boludo, si estás trabajando en Marcos Paz y yo vivo en Marcos Paz? Hacela bien si la vas a hacer. Pero ni eso, ni la cabeza les da para hacer las cosas bien“, lanzó el tiktoker entre risas.
Lejos de bajarse a armar un escándalo en plena vía pública o desatar una violenta discusión con el chofer improvisado, Kevin decidió tomárselo con total filosofía y astucia de cara a la liquidación final.
“No pasa nada, no le voy a decir nada, pero ya me vio. Me vio porque le estoy haciendo señas de luces y me estoy cagando de risa. No me voy a enroscar ni me voy a enojar. Pero ahora, cuando me quiera cobrar el sábado, le voy a decir que le tengo que descontar cuatro días de laburo”, cerró el damnificado, anticipando la jugada económica con la que piensa recuperar el gasto de los repuestos.
El clip se expandió rápidamente por los algoritmos de la aplicación china, acumulando miles de reproducciones y una catarata de comentarios ingeniosos por parte de los internautas, quienes celebraron la llamativa tranquilidad del dueño del Corsa y lo incentivaron a exigirle al mecánico una parte correspondiente de la recaudación de los viajes realizados.