Lo que empezó como una mañana accidentada y dolorosa terminó convirtiéndose en la escena más romántica y original de sus vidas. Anais Berman, de 27 años, llegó a la guardia de una clínica en Brooklyn tras sufrir un fuerte resbalón sobre el hielo que le lastimó la muñeca. Sin embargo, lo que parecía una placa de rutina reveló mucho más que una posible fractura.
Mientras esperaba el diagnóstico médico frente a la pantalla del consultorio, el doctor proyectó la imagen de su mano izquierda. Fue entonces cuando Anais quedó descolocada: en la placa se veía claramente un anillo posado sobre el hueso de su dedo anular.
Antes de que pudiera procesar la imagen, su novio, Justin Wright, se arrodilló y sacó la joya real —un diamante amarillo de casi 3.5 quilates— para hacerle la gran pregunta.
“No podría haber estado más sorprendida. No parecía real”, confesó la joven a la revista People tras la viralización del momento. El plan fue una genialidad de último minuto de Justin, quien convenció al equipo médico de CityMD para que se sumaran a la complicidad y montaran la propuesta "radiográfica".
Cómo era la relación antes del pedido
La historia de amor de la pareja ya venía marcada por la resiliencia. El año pasado, Justin sufrió un grave accidente en bicicleta que lo dejó inconsciente por 16 horas.
Al despertar y ver que Anais no se había movido de su lado, supo que ella era la indicada. “Te amo, por favor no me dejes”, fue lo primero que le dijo en aquel entonces, sellando un vínculo que ahora formalizaron entre médicos y batas blancas.
Desde la clínica celebraron haber sido sede de este compromiso tan poco convencional. “Nos sentimos honrados de formar parte de este momento único”, expresaron las autoridades del centro médico, mientras las fotos de la curiosa placa y el anillo "canario" daban la vuelta al mundo en las redes sociales.
Afortunadamente, la muñeca de Anais está bien, pero ahora tiene un peso extra que cargar: el brillo de un compromiso que nació en el lugar menos pensado.