Los misterios del espacio aéreo volvieron a quedar en el centro de la escena mundial luego de que el gobierno de Estados Unidos difundiera un video impactante que muestra el instante exacto en que un avión de combate derriba un objeto volador no identificado sobre el lago Hurón, en el estado de Michigan.
El material audiovisual forma parte de un paquete de nuevos documentos sobre fenómenos anómalos no identificados que fueron publicados en el marco del programa oficial de desclasificación de archivos militares impulsado por la administración de Donald Trump. La secuencia data del 12 de febrero de 2023 y expone el accionar de un caza F-16 de la Fuerza Aérea norteamericana al abrir fuego contra la estructura que violaba su espacio soberano.
El registro técnico fue capturado a través de las cámaras infrarrojas que posee la propia aeronave militar. En el plano se logra apreciar cómo un proyectil impacta de lleno contra una pequeña nave de fisonomía redondeada o romboidal que presentaba una llamativa prolongación dentada en su parte posterior.
Como consecuencia inmediata del ataque, el elemento explotó y se desintegró en múltiples fragmentos que salieron despedidos hacia diferentes direcciones.
Qué dijo el Pentágono
En los informes técnicos que acompañan el expediente que salió a la luz, el Pentágono describió formalmente el hecho como una “interacción cinética entre dos áreas distintas de contraste” donde el elemento de origen “se fragmenta en un patrón de desplazamiento radial compatible con un evento de alta energía”, validando con terminología científica el uso de armamento letal para neutralizar el objetivo.
Respecto al equipamiento tecnológico utilizado para la misión, la congresista republicana Anna Paulina Luna, quien se posicionó como una de las principales promotoras de la apertura de estos archivos secretos, detalló que el proyectil empleado fue un misil AIM-9X Sidewinder, considerado uno de los componentes más avanzados y precisos dentro del arsenal de las fuerzas armadas estadounidenses.
La grabación se sumó a una lista de 46 nuevos registros que la cartera de Defensa norteamericana puso a disposición del público general.
Pese a la espectacularidad de las imágenes, el archivo gubernamental preservó cierta confidencialidad al no especificar la base militar de origen de la aeronave ni los fundamentos precisos por los cuales se catalogó al objeto como un peligro potencial. Asimismo, el reporte dejó abierto el enigma sobre el destino final de las piezas tras caer en el espejo de agua.