La locura que genera la Selección Argentina en cada rincón del planeta sumó un nuevo y desopilante capítulo en los Estados Unidos. En las últimas horas, un creador de contenidos que viajó para cubrir la Copa del Mundo se volvió tendencia absoluta al cruzarse en las calles de Kansas con tres amigas caribeñas que adoptaron los colores albicelestes de una forma muy particular.
El encargado de registrar el divertido momento fue el influencer Valentín Ariza, quien se encuentra produciendo material para su perfil de TikTok. Mientras recorría las inmediaciones del estadio donde el conjunto nacional hizo su debut, el joven divisó a tres chicas nacidas en Cuba que estaban completamente lookeadas, vestidas y maquilladas con motivos argentinos, participando activamente de la marea humana del banderazo.
Asombrado por la situación, Ariza les arrimó el micrófono para indagar sobre el origen de semejante fanatismo. “Preciosos, divinos, me encantan”, lanzó sin vueltas una de las entrevistadas al opinar sobre los fanáticos cordobeses y del resto del país que coparon la ciudad.
Qué les gusta de Argentina
Sin embargo, el momento cumbre del video llegó cuando intentaron explicar con sus propias palabras qué es lo que tanto les atrae de la cultura futbolera de nuestro país. Con total picardía, una de las jóvenes disparó una frase que hizo estallar de risa a los internautas: reveló que se sumaron al festejo porque les encantaba “la avaricia” de la hinchada nacional, confundiendo el término con la ambición o la ambición de gloria. Para redoblar la apuesta, su compañera sumó otro divertido modismo: “Nos gusta Argentina, la gauchafa. Esta Copa no nos alcanza, queremos más”.
El ida y vuelta no estuvo exento de momentos incómodos y risas cuando el tiktoker les preguntó si residían en Kansas o habían viajado especialmente para la cita mundialista. Tras confirmar que eran locales, una de las cubanas lo miró fijamente y le tiró un pícaro centro: “¿Y vos?”. Rápido de reflejos, el entrevistador desactivó el histeriqueo explicando entre risas que estaba de novio y que solo había cruzado el continente por motivos laborales.
Como era de esperarse, la publicación no tardó en expandirse por los algoritmos de las redes sociales, sumando miles de reproducciones y abriendo un foro de debate sobre cómo la pasión criolla paraliza al mundo.
De hecho, la secuencia reavivó el testimonio de un ciudadano estadounidense que miró los partidos desde Buenos Aires y también se volvió furor al describir el impacto social del certamen: “Una ciudad de 15 millones de personas se frena por completo por un partido de fútbol. No exagero en lo más mínimo; estaba en la oficina de una empresa súper rentable y nadie hizo absolutamente nada durante las dos horas y media que duró el juego”.