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¿Ridículo? "Cuanto más bizarro, mejor": un mendocino que vive en Palermo sacó los trapitos al sol y es viral

Agustín Giallorenzo vive en el barrio porteño hace dos años y armó una lista con las costumbres que más le chocan. Desde los looks "desalineados" hasta el café de especialidad, su descargo se viralizó en las redes.

05 de marzo de 2026, 12:52

Mudarse de la tranquilidad de Mendoza al ritmo frenético de la Ciudad de Buenos Aires es un cambio grande, pero instalarse en el corazón de Palermo es, para muchos, entrar en otra dimensión. Así lo siente Agustín Giallorenzo, un joven creador de contenido que decidió enumerar las "rarezas" que observa a diario en el barrio más cool de la Capital Federal.

En un video que ya superó las 100 mil visualizaciones, Agustín no se guardó nada. El primer dardo fue directo al placard: “El palermitano sale con lo primero que se encuentra, cuanto más bizarro mejor”, disparó, haciendo alusión a la estética descuidada pero planeada que reina en la zona.

Su descargo sobre Palermo.

También le llamó la atención la falta de patios y la desesperación por el bronceado. Según el joven, como casi nadie tiene espacio verde propio, las plazas se convierten en "playas" improvisadas donde la gente se amontona a tomar sol, incluso cuando el día está nublado. "He visto mujeres casi sin ropa en espacios públicos con tal de agarrar un poco de color", relató sorprendido.

La comida de Palermo

El tema gastronómico no se quedó atrás. Para el mendocino, la oferta de cafeterías de especialidad es desbordante: “Hay una por cuadra. Se creen expertos, pero para mí todos los cafés son iguales”, sentenció.

Además, subrayó que el residente local parece haber perdido la noción del valor del dinero, mencionando locales de pizza donde la porción cuesta ocho mil pesos y, aun así, están siempre llenos.

Como era de esperarse, el video encendió la mecha en los comentarios. Los vecinos de pura cepa salieron al cruce: “No tenés idea de lo que es ser realmente de Palermo” o “Salgo en pijama a pasear al perro porque es mi barrio, no pensé que me juzgaban”, fueron algunas de las defensas.

Otros, en cambio, le dieron la razón al 100%: “Hay más café de especialidad que carnicerías, tienen las prioridades alteradas”, bromeó un seguidor.

Entre looks estrafalarios y precios por las nubes, la mirada de este mendocino puso el foco en una subcultura urbana que nunca deja de dar que hablar.