"Preso" de los algoritmos. Un artista se encerró en una jaula para protestar contra los gigantes tecnológicos

Damien Aspe permanecerá un mes en cautiverio en una galería de Francia. Vestido como un convicto, busca denunciar cómo las grandes plataformas controlan la libertad y la comunicación.

07 de mayo de 2026 a las 02:02 p. m.
Un artista se encerró en una jaula para protestar contra los gigantes tecnológicos
Se encerró en modo de protesta.

¿Somos realmente libres o vivimos atrapados en una red invisible de datos? Esa es la pregunta que el artista francés Damien Aspe intenta responder con su más reciente y extrema performance en la ciudad de Toulouse. El hombre decidió encerrarse durante 30 días en una jaula metálica para ponerle cuerpo a una crítica feroz contra el poder de las empresas digitales.

Con un mameluco naranja que lleva la inscripción “GAFAM Penitentiary”, Aspe apunta sus dardos contra el acrónimo que agrupa a Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft. Para el artista, el uso intensivo de estas plataformas y la dependencia de sus algoritmos han convertido a los ciudadanos en prisioneros de un sistema que dirige sus pensamientos y fomenta el aislamiento social.

Se encerró en modo de protesta.
Se encerró en modo de protesta. (Se encerró en modo de protesta.)

“Quien controla lo digital, controla el mundo”, sostiene con firmeza desde su celda simbólica, instalada en una galería de arte. Durante este mes de encierro, el protagonista solo tiene permitido realizar dos breves salidas diarias, aunque reserva espacios de tiempo para que el público se acerque a debatir sobre el impacto de la tecnología en la vida cotidiana.

La intervención tendrá un cierre cinematográfico el próximo 27 de mayo. Ese día, se llevará a cabo un juicio ficticio donde un abogado y un fiscal jubilado representarán a las grandes compañías tecnológicas para acusar al artista de “violar las normas de uso”.

Se encerró en modo de protesta.
Se encerró en modo de protesta. (Se encerró en modo de protesta.)

La propuesta no solo busca captar la atención de los transeúntes, sino generar una reflexión profunda sobre la delgada línea que separa la conectividad de la vigilancia y el control social en la era moderna.