Insólito. Es argentino, vive en Estonia y lo mandaron a Recursos Humanos por "exceso de abrazos"
Mateo se volvió viral en TikTok al relatar el tremendo choque cultural que vivió en su oficina europea. La desopilante defensa de una compañera rusa descolocó a todos.
La calidez, el contacto físico y la costumbre de saludar con un beso o un abrazo son marcas registradas de la identidad argentina, pero trasladar esos mismos códigos a los gélidos parámetros de convivencia del norte de Europa puede terminar de la peor manera. Un joven santafesino se convirtió en el fenómeno viral de la semana al relatar la insólita sanción institucional que recibió por ser "demasiado cariñoso" en su oficina.
El protagonista de este divertido malentendido cultural es Mateo, un argentino que actualmente reside y trabaja en Estonia. A través de un video en su cuenta de TikTok, el joven rememoró sus primeros pasos en el mercado laboral báltico y cómo sus hábitos afectivos rioplatenses encendieron las alarmas de la compañía.
“Resulta que cuando llegué a Estonia, en mi primer trabajo, yo llegué con la costumbre de tocar a todo el mundo. Es una cosa muy de Argentina, de Santa Fe”, explicó el joven para contextualizar a su audiencia. Sin embargo, lo que en sus pagos es una muestra de simpatía, en el país europeo fue interpretado como una invasión extrema de la privacidad, al punto de que un compañero decidió radicar una queja formal ante el departamento de Recursos Humanos.
Lejos de sancionarlo a puertas cerradas, la empresa tomó una determinación drástica y organizó una capacitación obligatoria de convivencia para todo el personal, inspirada exclusivamente en el comportamiento del santafesino.
“Toda la charla fue con diapositivas mostrando cómo los estonios se comportan en una parada de ómnibus, al subirse al autobús o a la hora de saludarse en la empresa, detallando la distancia que tienen que tomar para respetar el espacio de cada uno”, relató Mateo con asombro.
Cuando el joven ya había procesado el llamado de atención y estaba dispuesto a archivar los abrazos para siempre, un giro inesperado en la reunión lo dejó completamente desconcertado. ”Automáticamente una chica rusa, que estaba allá al final de todo, levanta la mano y dice: ‘A mí me gusta cuando Mateo me abraza’. Entonces no entendí más nada, la verdad”, remató el tiktoker entre risas.
La publicación no tardó en expandirse por la plataforma digital, superando la barrera de los 25.000 "me gusta" y desatando una oleada de comentarios ingeniosos de los usuarios. “Hicieron toda una asamblea solo para vos”, ironizó un internauta, mientras que otros prefirieron ponerse del lado de las normas escandinavas: “Amaría que la gente respetara así mi espacio personal en Argentina”.

