El turismo internacional suele poner a prueba la capacidad de adaptación de los viajeros frente a las costumbres y tecnologías de cada destino. Un joven argentino que recorre el mundo se convirtió en tendencia en las plataformas digitales al registrar su experiencia pasando la noche en un hotel cápsula de Corea del Sur, revelando los secretos de este sistema de hospedaje futurista pero extremadamente reducido.
El encargado de documentar la travesía fue el creador de contenido detrás de la cuenta de TikTok @pinchito.pancho. A través de un video corto, el joven guió a sus seguidores desde el momento exacto de su arribo al establecimiento coreano para analizar los puntos a favor y en contra de esta modalidad de alojamiento.
El choque tecnológico arranca apenas se pisa el lobby. “Nada más llegar lo que te encontrás es un QR para hacer el autochecking y una vez que lo hacés te dan un número para tu taquilla”, describió el tiktoker sobre la total ausencia de personal humano en la recepción. Al abrir su casillero asignado, encontró un par de pantuflas obligatorias para transitar por las instalaciones antes de dirigirse al sector de descanso.
Para ingresar al pasillo de los dormitorios, el sistema exige escanear un segundo código de acceso. Detrás de esa puerta blindada conviven los baños, un salón de uso compartido, un depósito para el equipaje pesado y el área de las cabinas, cuya disposición generó un fuerte impacto visual entre los internautas.
“Así es la habitación, todas las cápsulas juntas, una al lado de la otra y un pasillo de menos de un metro”, graficó el argentino mientras enfocaba la hilera de estructuras plásticas. Respecto a la densidad de huéspedes en un espacio tan chico, agregó con sinceridad: “La verdad que la habitación es bastante estrecha, en este pasillo solo dormimos 30 personas juntas y es bastante claustrofóbico”.
A la hora de evaluar el interior del habitáculo, el viajero destacó un gran acierto de diseño en comparación con otros hoteles similares: la presencia de una puerta rígida con traba de seguridad en lugar de las clásicas cortinas de tela. “Me encanta que esta cápsula tiene puertita porque aísla mejor el ruido y no se escuchan los ronquidos de al lado, o eso espero. Y encima también mucho mejor porque así nadie te abre por la noche”, valoró.
Para cerrar el recorrido, el joven operó los paneles táctiles que controlan la iluminación interna y las conexiones eléctricas del cubículo. Pese a valorar la practicidad y la limpieza del lugar, el santafesino remató la filmación con una divertida y cruda definición sobre la estética del espacio: “Creo que de todas las que estuve, esta es la más básica y la que más forma de ataúd tiene”.