Los gatos son dueños de su propio destino y, a menudo, de la paciencia de sus humanos. Así lo comprobó Martín Mongi (@martinmongi355), un joven que soñaba con tardes de caminata junto a su gata, pero terminó protagonizando uno de los bloopers más tiernos de la red social china.
Todo comenzó cuando Martín decidió colocarle un arnés a su mascota para su bautismo en el mundo de los paseos exteriores. Sin embargo, la gata tenía otros planes: apenas sintió la pechera, "entró en huelga" y se desplomó en el suelo, completamente inmóvil. "Como que se me apaga", relató divertido el tiktoker mientras intentaba, sin éxito, que el animal diera al menos un paso.
A pesar de que el dueño aclaró que la correa no estaba apretada, la gata se mantuvo firme en su postura de "estatua", obligando a Martín a llevarla a cuestas durante toda la jornada.
El video desató una ola de anécdotas similares entre los usuarios. "El mío también, le pongo el arnés y entra en modo ahorro de energía", comentó una seguidora, mientras otro agregó: "El mío empieza a caminar marcha atrás automáticamente".
Cómo terminó la historia
Pero Martín no se dio por vencido. Decidido a no dejar que el gato le ganara la pulseada, inició un entrenamiento intensivo de 15 días basado en paciencia y, sobre todo, mucho pollito.
El "operativo paseo" tuvo sus frutos recién en la jornada número nueve, cuando la gata finalmente aceptó caminar unos metros desde la puerta hasta un cantero. "Es una locura", celebró el joven, registrando el pequeño gran triunfo de la voluntad humana sobre la testarudez felina.