Inesperado. OpenAI anunció el cierre definitivo de Sora, su plataforma de generación de videos con inteligencia artificial
La decisión dejó sin efecto un acuerdo de U$S 1.000 millones con Disney, que permitía el uso de personajes de franquicias como Marvel, Pixar y Star Wars dentro de la plataforma. Las razones.
OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, decidió cerrar Sora, su plataforma de generación de video con inteligencia artificial, en una medida que marca un cambio profundo en la estrategia de la compañía.
La decisión implica la discontinuación total del producto: dejarán de funcionar la aplicación independiente (en iOS, Android y web), la API para desarrolladores y también las funciones de video integradas dentro de ChatGPT.
El anuncio fue comunicado primero internamente por el CEO Sam Altman y luego públicamente este miércoles a través de la cuenta oficial de la plataforma en X (antes Twitter).
We’re saying goodbye to the Sora app. To everyone who created with Sora, shared it, and built community around it: thank you. What you made with Sora mattered, and we know this news is disappointing.
— Sora (@soraofficialapp) March 24, 2026
We’ll share more soon, including timelines for the app and API and details on…
Si bien todavía no se detallaron las fechas exactas, la empresa adelantó que brindará instrucciones para que los usuarios puedan descargar y preservar los contenidos antes del cierre definitivo.
Costos, estrategia y el fin de un experimento ambicioso
El cierre de Sora responde a una combinación de factores, pero sobre todo a un cambio de lógica dentro de OpenAI. La compañía dejó atrás la etapa de expansión acelerada para adoptar un enfoque más disciplinado en términos financieros.
En ese contexto, comenzó a priorizar áreas con retorno económico más claro, como herramientas de programación, sistemas de IA capaces de realizar tareas complejas y desarrollos en robótica. Además, la decisión se vincula con la preparación de una posible salida a Bolsa (IPO) hacia fines de 2026, lo que obliga a simplificar su estructura y mostrar un negocio más ordenado a potenciales inversores.
A esto se suman los costos operativos: la generación de video con IA requiere una capacidad de cómputo mucho mayor que la de texto o imágenes. Esa demanda de recursos generó tensiones internas, al punto de que Sora comenzó a ser visto como un proyecto secundario que desviaba infraestructura clave de otros desarrollos.
El desempeño del producto tampoco ayudó a sostenerlo. Aunque el lanzamiento fue exitoso, con una adopción inicial muy rápida, la retención de usuarios cayó por debajo del 8% a los 30 días, muy lejos del estándar de aplicaciones exitosas.
Un producto innovador, pero atravesado por polémicas
Desde el punto de vista técnico, Sora representaba uno de los avances más sofisticados en generación de video. Combinaba modelos de difusión con arquitectura Transformer y trabajaba sobre “parches espacio-temporales” para mantener coherencia visual, simular física realista y sostener continuidad entre cuadros.
Sin embargo, ese potencial también trajo problemas. La plataforma fue cuestionada por la proliferación de contenido engañoso o de baja calidad, conocido como “AI slop”, y por dificultades para moderar materiales sensibles, incluyendo representaciones problemáticas de figuras públicas o contenido con sesgos.
En paralelo, la competencia en el sector se volvió cada vez más intensa, con desarrollos impulsados por grandes tecnológicas y startups especializadas en video con IA.
Impacto y lo que viene
El cierre también tiene consecuencias comerciales. Entre ellas, la caída de un acuerdo de U$S 1.000 millones con Disney, que permitía utilizar personajes de franquicias como Marvel, Pixar y Star Wars dentro de la plataforma.
De cara al futuro, OpenAI no abandona por completo el desarrollo de video, pero sí cambia su enfoque. Las capacidades audiovisuales serán integradas en otros productos, mientras el equipo se orienta hacia proyectos de simulación del mundo real, clave para el avance en robótica.
Además, la empresa trabaja en una nueva “superapp” de escritorio que buscará unificar ChatGPT, herramientas de programación y otras funciones en un solo entorno.
El cierre de Sora, en ese sentido, no solo marca el final de un producto, sino el inicio de una etapa más enfocada, donde OpenAI intenta equilibrar innovación con sustentabilidad económica.



