Decacornio. Con 700.000 euros y 20 empleados construyeron una empresa de iGaming que hoy opera en 20 países

Kaizen Gaming, la compañía detrás de la marca Betano, pasó de startup griega sin inversión externa a decacornio global con presencia en Europa, América y África.

04 de junio de 2026 a las 09:57 a. m.
Con 700.000 euros y 20 empleados construyeron una empresa de iGaming que hoy opera en 20 países
Un decacornio es una startup privada (que aún no cotiza en bolsa) valorada en más de $ 10.000 millones de dólares.

La historia empezó en 2012 en Atenas, con un equipo de 20 personas, una inversión inicial de 700.000 euros y sin respaldo de capital externo. Hoy, Kaizen Gaming emplea a aproximadamente 3.000 personas en 20 mercados y figura entre las cinco principales marcas de iGaming del mundo.

Su CEO y cofundador, George Daskalakis, resumió ese recorrido durante el Athens Tech Festival, en el marco del evento Panathenea.

"Con sólo 20 personas y una inversión de 700.000 euros, logramos construir un decacornio desde Grecia", afirmó Daskalakis ante el público del festival.

Dos crisis, dos respuestas

El camino no fue lineal. En 2015, los controles de capital impuestos durante la crisis financiera griega desactivaron el 93% de los métodos de depósito de los clientes de la empresa de un día para el otro.

En lugar de contraerse, Kaizen Gaming apostó al mercado local cuando otros operadores internacionales miraban hacia otro lado. Meses después, emergió como uno de los mayores ganadores del sector en Grecia.

La pandemia de 2020 trajo otro golpe. La suspensión global del deporte en vivo eliminó la mitad del negocio. Pero la experiencia acumulada en 2015 les dio herramientas para reaccionar con rapidez. En ambos casos, la respuesta fue la misma, acelerar en lugar de frenar.

George Daskalakis, CEO y cofundador de Kaizen Gaming.
George Daskalakis, CEO y cofundador de Kaizen Gaming. (Kaizen Gaming)

Aprender del primer fracaso internacional

La expansión fuera de Grecia también dejó lecciones. El primer intento en Polonia no funcionó por errores en la estrategia, la contratación y la adaptación local. Daskalakis no lo ocultó. Aplicar esas lecciones en Rumanía fue lo que permitió encontrar una fórmula replicable para crecer en nuevos mercados.

"Cuando empezamos a expandirnos, construimos para Grecia y no para el mundo. Mi consejo es comenzar localmente, pero diseñar pensando en una escala global desde el primer día", dijo el CEO.

Un decacornio es una startup privada (que aún no cotiza en bolsa) valorada en más de $ 10.000 millones de dólares.
Un decacornio es una startup privada (que aún no cotiza en bolsa) valorada en más de $ 10.000 millones de dólares. (Magnific)

Reinversión sin deuda externa

Un dato que distingue a Kaizen Gaming del ecosistema de startups tradicional es su financiamiento. La empresa nunca levantó capital externo. Los ingresos generados por Stoiximan, su marca griega adquirida gradualmente por el grupo OPAP a partir de 2018, se reinvirtieron en tecnología, talento y en el desarrollo internacional de Betano.

Esa decisión le permitió mantener el control sobre la dirección del negocio. "Puede ser mejor rechazar una oferta más grande hoy que pagar el precio más adelante", advirtió Daskalakis al referirse a la elección de socios.

Copa del Mundo y mira en el número uno

De cara al futuro, la compañía participa como Supporter Oficial de la Copa Mundial de la Fifa 2026 y mantiene el foco en la expansión internacional. Para Daskalakis, las valoraciones financieras nunca fueron el objetivo. Lo que define el éxito es la capacidad de competir globalmente y ver crecer al equipo.

"Nuestro principal objetivo es que Betano se convierta en la marca número uno y más confiable del mundo en nuestra industria", sostuvo.

Qué es un decacornio y cómo una startup puede llegar a serlo

En el ecosistema emprendedor existe un selecto grupo de empresas conocidas como "decacornios". Se trata de startups que alcanzan una valoración de mercado superior a los 10.000 millones de dólares sin haber salido aún a bolsa.

El término surge como una evolución del concepto de "unicornio", acuñado en 2013 por la inversora de riesgo Aileen Lee para describir a las startups privadas valoradas en más de 1.000 millones de dólares.

A medida que algunas compañías multiplicaron su valor, apareció una nueva categoría: los decacornios, cuyo nombre combina el prefijo griego "deca" (10) con "unicornio".

El camino hacia convertirse en un decacornio suele comenzar con una startup que desarrolla una solución innovadora para resolver un problema a gran escala. Si el modelo de negocio demuestra potencial de crecimiento acelerado, atrae inversiones de fondos de capital de riesgo que impulsan su expansión internacional.