El límite es el cansancio
Que un niño no tolere la doble escolaridad no quiere decir que sea vago.
“Lo más importante para tener en cuenta es el cansancio del niño. Más allá de la decisión y organización familiar, hay que tener en cuenta que el cansancio del niño es el límite”, afirma la psicóloga Claudia Simonini. Aclara que no se puede calificar a un niño de “vago” por sentir cansancio tras una larga jornada escolar. “No todos los niños toleran la doble escolaridad, algunos empiezan a fracasar a través de la conducta o intelectualmente y eso nos puede decir algo”, añade.
Por su parte, la psicopedagoga Estrella Casas indica que “no hay nada más saludable para un niño que la oferta educativa buena para él”. Siempre que –destaca– eso no signifique, cuando se opta por la doble escolaridad, delegar en la institución todo lo relacionado con la educación. “Es importante que la mamá o el papá vean el cuaderno del niño, por ejemplo”, ilustra.
Hugo Juri, por su parte, enfatiza que no hay que prolongar más allá de la doble escolaridad las obligaciones del niño. “Si tenés doble escolaridad no tenés que ir a inglés. En Shangai tienen ocho horas de clase y además actividades en la casa y a los 15 años tienen tres años más de conocimiento que los alumnos de otros países. Lo hacen con esfuerzo, no es el modelo en la Argentina, pero hay países nórdicos en los que la jornada es reducida y los niños tampoco son felices”, relativiza.
“Hay cosas que nosotros sabemos; por ejemplo, que tener matemáticas en la última hora de un viernes es irremontable”, cuenta Sixto Reyes, director de la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano.

