Es posible una vida digna en todo sentido
Entre los pacientes de los cirujanos, encontramos una comunidad muy especial: la de aquellos que portan o tuvieron una ostomía.
Entre los pacientes de los cirujanos, encontramos una comunidad muy especial: la de aquellos que portan o tuvieron una ostomía. Son seres especiales, que en muchos casos pudieron salvar la vida por haber sido ostomizados. Puede ser de interés, contar desde dónde el cirujano se prepara para dar al enfermo a operar la noticia de que es muy probable o seguro, que la cirugía terminará con ostomía.Debemos respirar hondo y entrar en un clima de confidencialidad capaz de permitirnos decir cosas fuertes con palabras suaves, pensadas, medidas, claras. La simpleza, inclusive el ejemplo, ayudan a una aproximación a la realidad, capaz de generar aceptación.Debemos encontrar el modo de valorizar la vida, con esperanza y realismo; resignificar los afectos, dar el mayor valor a los más próximos, compañeros en el viaje que se avecina.Siempre me pareció de buen resultado, apelar a lo que vendrá –casamiento de hijos, sobrinos, nacimiento de hijos, nietos–, como una forma de estar presente en un futuro propio, al que se pertenece. Y en ese futuro, el cirujano debe contarse como un integrante más, entre esos pasajeros del viaje. El paciente necesita sentirlo así, para adquirir mayor confianza.Revalorizar la vida por venir es, en definitiva, lo que permite encontrar las motivaciones para aceptar otro sufrimiento.Este proceso de información, muchas veces necesita más de una sesión, con distintos acompañantes, y todos deben sacarse las dudas, angustias y mitos. La presentación de los malos ejemplos –siempre los hay–, suele generar mayor necesidad de comprensión, cercanía y hasta de misericordia. Tener lástima, puede ser hasta humillante.De todos estos diálogos, surge una mayor confianza y califica la relación médico-paciente y médico-familiares. Terminada la cirugía, y las sorpresas de las primeras escenas de funcionamiento de las ostomías, es necesario reforzar la presencia y calidez del trato, las explicaciones que se comienzan a comprender mejor, y gracias a los progresos de la industria (donde los ostomizados han contribuido notablemente a la superación de los productos a utilizar), se hace más llevadero un sufrimiento extra que cada día se acerca a dejar de serlo.El ostomizado termina siendo un paciente de enorme resiliencia, con gran capacidad de aceptar los desafíos, de enfrentar la realidad de la vida personal, de pareja, familiar, de trabajo, etcétera, con todas las fuerzas y energías como para medir su competitividad, en todas las áreas de la vida.Se hace muy previsor y alerta; dispone con cuidado de todo lo necesario de trasladar y llevar consigo para superar algún disturbio (los mas difíciles de soportar son los de las derivaciones intestinales). Se convierte en respetuoso de las indicaciones médicas y dietéticas. Cuando desarrolla actividades físicas, especialmente la natación, siente una extraordinaria sensación de libertad.No podemos dejar de reconocer que el ostomizado termina siendo un paciente colaborador, sufrido, de enorme capacidad de superación, capaz de elevar su umbral del dolor y el sufrimiento; solidario, que se ofrece y capacita para ayudar a otros en los clubes o asociaciones de auto ayuda, hoy reconocidos como imprescindibles a la hora de la reinserción social que algunos necesitan.Junto a los familiares, hemos asistido a pacientes, sobre quienes pensamos que la ostomía les cambió la vida para bien, llenándolos de virtudes después de la prueba superada.Para desmitificar algunos conceptos que suelen transmitirse sin fundamentos ni experiencia, podemos decir: la ostomía permite llevar una vida digna en todo sentido; no impide la vida social ni deportiva. Tampoco debe ser una traba definitiva para las relaciones sexuales: todo puede mejorar con asesoramiento adecuado. La realidad cambia, pero en casi todos los casos casi no se nota.Es un orgullo personal, haber compartido la vida de muchos pacientes a los que debí ostomizar; también me llenó de satisfacción, haber sido el asesor ad honorem de la Asociación de Ostomizados de Córdoba durante muchos años, lo que me permitió conocer pacientes y familias a quienes recuerdo con admiración y afecto.Como en toda dificultad, la incapacidad individual de resolver alguna situación puede modificarse con mucho menos esfuerzos, si encontramos los puntos de unión que podemos tener entre quienes se comparte dicha dificultad. La asociatividad, en este caso los clubes de ostomizados, es ejemplo de lo que se logra con el esfuerzo mancomunado.
*Pedro Nores es especialista en Coloproctologia.

