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Claudio Lutotovich: El asma no fue un limitador

Logros. En su carrera, fue múltiple campeón en 100 y 200 metros mariposa. En 2009, obtuvo la mejor marca mundial en ese estilo en la categoría master de 45 a 49 años y, en 2010, fue subcampeón en el Campeonato Mundial Master de Gotemburgo Suecia.

03 de abril de 2013 a las 12:02 a. m.
Claudio Lutotovich: El asma no fue un limitador

Tuve mis primeras crisis de asma a los 6 o 7 años y, cuando mis padres consultaron con el especialista, el médico les recomendó que me llevaran a nadar. No recuerdo si tenía una noción clara de la actividad o si sabía nadar un poco, creo que no. Me llevaron al Club Ateneo de la Juventud, donde se había formado Luis Alberto Nicolao, mi padre era socio y comencé a tomar clases. Fui evolucionando hasta que me incorporaron al equipo representativo del club y a los 9 años, cuando iba a participar en la primera competencia importante, sucedió algo de lo que no me olvidaré más y que creo siempre agradeceré a mis padres. La noche anterior al Campeonato de la República, el más importante de las categorías infantiles y juveniles, tuve una crisis de asma terrible y no quería ir. Ellos me dijeron que tendría que levantarme y cumplir con mi responsabilidad. El mensaje era “esto es algo con lo que vas a tener que lidiar, no podés eludir tus obligaciones, andá porque esto es lo que te va a hacer bien”. No sé qué hubiera sucedido si ese día me hubieran dejado en la cama. Por supuesto que en cuanto me di cuenta de que el ataque no iba a funcionar como estrategia, inmediatamente comenzó a ceder. Participé, pagando un precio: en mi primera competencia importante salí subcampeón argentino de infantiles.

Y ahí comencé mi carrera, porque continué y seguí manejando mi asma durante toda mi trayectoria deportiva. A veces mejor, a veces peor, a veces disminuido, pero es la historia de uno, le toca lo que le toca y en realidad creo que para mí no fue un limitador. En 1977, fui campeón sudamericano juvenil; también representé al país en el Campeonato Panamericano de Puerto Rico en 1979; tuve el récord argentino de 200 metros mariposa en 1983 hasta 1992; en 2009, fui número uno del ranking mundial en la categoría 45-49 años en 100 metros mariposa, con 58,47 segundos y en 2010 competí en Suecia en el Campeonato Mundial Master y salí subcampeón. Para ese momento, llegué a pesar 72 kilos, el peso que tenía a los 20 años. Me había empezado a cuidar en las comidas, consumir frutas, reducir las grasas. Actualmente, estoy nuevamente en mi peso estándar de señor de casi 50 años: peso 81 kilos. Eso sí, si a futuro se viene otro desafío internacional, volveré al régimen que me pondrá en forma óptima para enfrentar ese desafío.

En mi caso, los factores emocionales eran tan claros que, cuando iba a competir, si entraba a una pieza y sentía olor a humedad esa sensación necesariamente tenía que derivar en un episodio asmático; Mar del Plata en invierno me producía el mismo efecto. Recuerdo que en esa época –tenía entre 14 y 15 años–, los ataques empezaron a disminuir y a desaparecer entre los 18 y 20 años. Hasta llegué a frenar episodios con técnicas de control mental que usaba para competir, como relajación y buena respiración.

Yo diría a los chicos, y sobre todo a sus padres, que siempre consulten al médico, pero que no le nieguen a los niños los espacios y el tiempo para practicar deportes y desarrollarse. A mí la natación me ayudó para desarrollar la caja torácica, por ejemplo. En mi caso, la sobreprotección no me hubiera ayudado, pienso que hay que hacer un balance entre la protección del niño con asma y descubrir y dejarle hacer lo que le hace bien. Si hace deporte, consultar siempre al médico en qué grado y con qué nivel de exigencia y esfuerzo. Algunos tendrán que trotar diez minutos y otros podrán llegar a ser campeones mundiales.

Hoy, soy licenciado en Sociología y trabajo en un laboratorio medicinal. Curiosamente, el mismo laboratorio que producía el remedio con el que mi mamá me hacía sentir mejor a los 7 años.

Deportistas con asma

Mark Spitz, considerado por muchos el mejor nadador de todos los tiempos, se hizo famoso en los Juegos Olímpicos de 1972 cuando ganó siete medallas de oro, y se convirtió en el primer atleta en lograr semejante hazaña. Pocos recuerdan que Spitz sufría asma desde los 7 años y precisamente por esa afección comenzó a nadar.

También puede citarse el caso de Miguel Indurain, cinco veces ganador del Tour de Francia, campeón del Mundo y medallista de oro olímpico en ciclismo, por mencionar a otro de los reconocidos deportistas olímpicos. En el deporte argentino, está el caso del nadador Claudio Lutotovich, citado en esta nota, múltiple campeón argentino en 100 y 200 metros mariposa.