Cuidar la autoestima en la enfermedad
Contención. El auge de talleres de estética para mujeres con tratamientos oncológicos se está extendiendo a todo el país. Mantener el estilo personal ayuda a mejorar el estado de ánimo de las pacientes.
"Tratamos de revalorizar la belleza y la importancia de que las mujeres se sientan bien y que mejoren su autoestima. Todo empieza por uno, lo primero es quererse, sentirse mejor, porque por más que se atraviese un momento difícil, una mujer siempre quiere sentirse bella", explica Daniel Pacella, estilista y especialista en estética oncológica del programa Quiérete Siempre Bella, iniciativa lanzada el año pasado en el norte del país, que arribó a Córdoba en marzo de la mano de la Fundación Vanesa Durán que organizó el evento destinado a mujeres con tratamientos oncológicos (ver foto). "Es una manera de acompañar desde la belleza una etapa complicada de las mujeres que pasan por estos tratamientos. Nuestra idea es que se quieran más y no solo por una cuestión estética, sino también humana", explica Vanesa Durán la presidenta de la Fundación que se lleva su mismo nombre. Guadalupe De los Ríos, integrante del equipo de relaciones públicas de la Fundación describe que durante los encuentros las participantes "hablan de su enfermedad, comparten sus vivencias y se genera una red de contención muy importante". Gabriela Ramada tuvo cáncer de ovario y cuenta su experiencia: "Me gustó mucho el respeto y el cuidado que tuvieron en el taller con nosotras". "Me sorprendió que, a la mitad de la capacitación, varias mujeres se sacaron la peluca sin miedo a exponerse, dijeron 'esta soy yo con mi calvicie y mis problemas'", señala emocionada.En el Hospital Oncológico Provincial también se dicta desde hace más de diez años el taller llamado "Luzca bien… Siéntase mejor", un programa de responsabilidad social de la Cámara Argentina de la Industria de Cosmética y Perfumería (Capa). La actividad intenta fortalecer la autoestima de mujeres con cáncer, ayudándolas a mejorar su imagen. Este programa surgió en Estados Unidos bajo el nombre de " Look good... Feel better " en 1989, de la mano de la industria cosmética. Comenzó a pequeña escala y actualmente se implementa en 23 países.
En Argentina, el programa se lanzó en 1999. Entre 2009 y 2010, alrededor de 3.500 mujeres pasaron por el programa y, durante 2011, más de 2.000. En total, más de 13.700 beneficiarias participaron de este proyecto, que ya lleva más de 13 años de trayectoria en el país. En Córdoba, el taller gratuito se dicta desde 2006 en el Instituto Oncológico Provincial Profesor Dr. José Miguel Urrutia, ubicado en Ferroviarios s/n, al final del playón de estacionamiento del Hospital de Niños.
"Es un espacio de encuentro constructivo y creativo, para fortalecer la autoestima de las mujeres frente a los cambios en la imagen corporal producidos por los tratamientos oncológicos", explica Milena Vigil, responsable del área de Psicooncología del Instituto Oncológico Provincial. El taller es dictado por voluntarias maquilladoras que ofrecen técnicas de maquillaje, asesoramiento estético y sugerencias para el uso de accesorios, con el objetivo de disimular los efectos de los tratamientos oncológicos.En el ámbito de la estética para personas con tratamientos de quimioterapia o radioterapia, es habitual la caída parcial o total del cabello, la alopecia. Por eso, una de las alternativas más utilizadas es el uso de pelucas o postizos.
Pero también hay otras opciones menos costosas, que se consiguen en lugares de ventas de accesorios como pañuelos, pañoletas, fulares y pashminas.
No obstante, los especialistas aconsejan confeccionar los diseños en telas de algodón, gasa, crepe, batista, bambula, modal o cualquier género que se adhiera.
También sugieren leer bien las etiquetas, para controlar que no tengan altos porcentajes de nailon o de algún hilado sintético, ya sea brillos o destellos, que puedan molestar la piel. Si bien los de seda son llamativos, se resbalan fácilmente y no brindan la seguridad necesaria para moverse y salir a pasear. Los modelos son varios pero, a la hora de elegirlos, hay que considerar el tamaño y la forma de la cabeza. Es recomendable que sean rectangulares, del tamaño de un pareo.
"Es importante jugar frente al espejo, ensayar moños, nudos y diferentes modos de colocarlos. El consejo de una amiga puede ayudar mucho", enfatiza Daniel Pacella. Otro accesorio que puede utilizarse es el flequillo desmontable. Vienen en todos los tonos y pueden ser rectos o desmechados. "Animarse a jugar con cambio de colores además de divertirse puede otorgar un look renovado", agrega el estilista. José Pablo Silvestri, otro integrante del Programa Quiérete Siempre Bella, recuerda que las drogas oncológicas provocan en el cuerpo reacciones adversas. "Por ejemplo, la piel toma un aspecto amarillento, verdoso y pueden aparecer manchas.
Se utiliza un maquillaje especial para que se oculte esas manchas o al menos las minimicen", dice. Si son pacientes que reciben radioterapia, les facilitan cremas, como de rosa mosqueta, para que utilicen preferentemente antes de irse a dormir. En el curso enseñan también a pegarse las pestañas con adhesivo transparente y las asesoran con trucos o pautas para colocarse los flequillos con pañuelos, turbantes y pelucas, combinándolos con buenos aros y otros accesorios.
“Tratamos que el uso del pañuelo no sea un rasgo distintivo de las pacientes oncológicas, sino que todas las mujeres que lo deseen los usen como accesorio y no como elemento estigmatizante. Primero se lo coloca, puede ser de seda, gasa o algodón fino, después se pone el flequillo, para que su parte inferior no lastime la piel. No utilizamos poliéster, ni nailon, la elección de los materiales es clave”, aclara Pacella.
“Cuando te duele el alma, la contención es fundamental”Gabriela Rimada (40) empleada, vecina de Villa Allende
“En mi caso sobreviví a un tratamiento muy cruel y aunque ya no tengo cáncer de ovarios, me los sacaron junto con mi útero, tengo consecuencias para el resto de mi vida.
Es fundamental el apoyo afectivo del entorno, la familia y los amigos. Cuando uno atraviesa una situación difícil como encontrarse de pronto con el pelo y los dientes que se te caen, la piel que se te arruina, con 10 kilos menos, te duele el alma y te va minando la autoestima. Estoy convencida que cuando la medicina se junta con el amor puede hacer milagros.
Cuando estuve sin cabello por la quimio, no usaba peluca porque la gente me miraba en la calle y hablaban de mí. Ya tengo cabello de nuevo pero si tuviera que pasar por la situación usaría los tips que aprendí porque son muy útiles.
El este tema no existen en forma generalizada en el sistema de atención de salud apoyo psicológico, entonces encontrarse con pares hace que puedas conversar con otras personas sobre lo que te está pasando, compartir la situación más llevadero. Ya no tengo cáncer pero tengo que tomar medicación de por vida, hago terapia de reemplazo hormonal”.
“Tratamos de revalorizar la belleza y la importancia de que las mujeres se sientan bien y que mejoren su autoestima. Todo empieza por uno, lo primero es quererse, sentirse mejor, porque por más que se atraviese un momento difícil, una mujer siempre quiere sentirse bella”, explica Daniel Pacella, estilista y especialista en estética oncológica del programa Quiérete Siempre Bella, iniciativa lanzada el año pasado en el norte del país, que arribó a Córdoba en marzo de la mano de la Fundación Vanesa Durán que organizó el evento destinado a mujeres con tratamientos oncológicos (ver foto).
“Es una manera de acompañar desde la belleza una etapa complicada de las mujeres que pasan por estos tratamientos. Nuestra idea es que se quieran más y no solo por una cuestión estética, sino también humana”, explica Vanesa Durán la presidenta de la Fundación que se lleva su mismo nombre. Guadalupe De los Ríos, integrante del equipo de relaciones públicas de la Fundación describe que durante los encuentros las participantes “hablan de su enfermedad, comparten sus vivencias y se genera una red de contención muy importante”.
Gabriela Ramada tuvo cáncer de ovario y cuenta su experiencia: “Me gustó mucho el respeto y el cuidado que tuvieron en el taller con nosotras”. “Me sorprendió que, a la mitad de la capacitación, varias mujeres se sacaron la peluca sin miedo a exponerse, dijeron ‘esta soy yo con mi calvicie y mis problemas’”, señala emocionada.
En el Hospital Oncológico Provincial también se dicta desde hace más de diez años el taller llamado “Luzca bien… Siéntase mejor”, un programa de responsabilidad social de la Cámara Argentina de la Industria de Cosmética y Perfumería (Capa).
La actividad intenta fortalecer la autoestima de mujeres con cáncer, ayudándolas a mejorar su imagen. Este programa surgió en Estados Unidos bajo el nombre de “Look good... Feel better” en 1989, de la mano de la industria cosmética. Comenzó a pequeña escala y actualmente se implementa en 23 países. En Argentina, el programa se lanzó en 1999. Entre 2009 y 2010, alrededor de 3.500 mujeres pasaron por el programa y, durante 2011, más de 2.000. En total, más de 13.700 beneficiarias participaron de este proyecto, que ya lleva más de 13 años de trayectoria en el país.
En Córdoba, el taller gratuito se dicta desde 2006 en el Instituto Oncológico Provincial Profesor Dr. José Miguel Urrutia, ubicado en Ferroviarios s/n, al final del playón de estacionamiento del Hospital de Niños. “Es un espacio de encuentro constructivo y creativo, para fortalecer la autoestima de las mujeres frente a los cambios en la imagen corporal producidos por los tratamientos oncológicos”, explica Milena Vigil, responsable del área de Psicooncología del Instituto Oncológico Provincial. El taller es dictado por voluntarias maquilladoras que ofrecen técnicas de maquillaje, asesoramiento estético y sugerencias para el uso de accesorios, con el objetivo de disimular los efectos de los tratamientos oncológicos.
En el ámbito de la estética para personas con tratamientos de quimioterapia o radioterapia, es habitual la caída parcial o total del cabello, la alopecia.
Por eso, una de las alternativas más utilizadas es el uso de pelucas o postizos. Pero también hay otras opciones menos costosas, que se consiguen en lugares de ventas de accesorios como pañuelos, pañoletas, fulares y pashminas. No obstante, los especialistas aconsejan confeccionar los diseños en telas de algodón, gasa, crepe, batista, bambula, modal o cualquier género que se adhiera.
También sugieren leer bien las etiquetas, para controlar que no tengan altos porcentajes de nailon o de algún hilado sintético, ya sea brillos o destellos, que puedan molestar la piel. Si bien los de seda son llamativos, se resbalan fácilmente y no brindan la seguridad necesaria para moverse y salir a pasear. Los modelos son varios pero, a la hora de elegirlos, hay que considerar el tamaño y la forma de la cabeza.
Es recomendable que sean rectangulares, del tamaño de un pareo. “Es importante jugar frente al espejo, ensayar moños, nudos y diferentes modos de colocarlos. El consejo de una amiga puede ayudar mucho”, enfatiza Daniel Pacella. Otro accesorio que puede utilizarse es el flequillo desmontable. Vienen en todos los tonos y pueden ser rectos o desmechados. “Animarse a jugar con cambio de colores además de divertirse puede otorgar un look renovado”, agrega el estilista.
José Pablo Silvestri, otro integrante del Programa Quiérete Siempre Bella, recuerda que las drogas oncológicas provocan en el cuerpo reacciones adversas. “Por ejemplo, la piel toma un aspecto amarillento, verdoso y pueden aparecer manchas. Se utiliza un maquillaje especial para que se oculte esas manchas o al menos las minimicen”, dice. Si son pacientes que reciben radioterapia, les facilitan cremas, como de rosa mosqueta, para que utilicen preferentemente antes de irse a dormir.
En el curso enseñan también a pegarse las pestañas con adhesivo transparente y las asesoran con trucos o pautas para colocarse los flequillos con pañuelos, turbantes y pelucas, combinándolos con buenos aros y otros accesorios.
“Tratamos que el uso del pañuelo no sea un rasgo distintivo de las pacientes oncológicas, sino que todas las mujeres que lo deseen los usen como accesorio y no como elemento estigmatizante. Primero se lo coloca, puede ser de seda, gasa o algodón fino, después se pone el flequillo, para que su parte inferior no lastime la piel. No utilizamos poliéster, ni nailon, la elección de los materiales es clave”, aclara Pacella.
“Me ayudó a abrir mi visión sobre la vida”Giorgio (63) Dózzolo, camarógrafo que cubrió el evento
“El curso me pareció soberbio. Pero no por una cuestión estética, sino porque vi que cambió la actitud de las mujeres que asistieron. Cuando entraban, las vi silenciosas, con la cabeza baja, con miedo. Y, cuando salían, estaban contentas, intercambiaban números de teléfono, entusiasmadas con la vida.
Gran parte de la autoestima de una mujer pasa por su belleza, su cuidado; entonces, creo que estos talleres elevan la autoestima y ayudan a su recuperación.
Ellas estaban ávidas por absorber todo lo que el estilista les enseñaba. También me impactó que, durante un sorteo de un ‘voucher’ en una peluquería, salió una ganadora; ella dijo que no lo necesitaba y que volvieran a sortearlo.
Pero como no salía el número, preguntaron quién lo necesitaba y entonces reaccionó una mujer que comenzaba su tratamiento de ‘quimio’ en pocos días. “Yo empiezo el tratamiento el lunes –dijo– y se largó a llorar. Esto me impactó fuertemente; por más que uno esté trabajando, es un ser humano. Estar ahí me ayudó a abrir mi visión sobre la vida”.
Cambio de look paso a paso
Lo necesario: pañoleta, flequillo.
Sostenga el flequillo con alfileres de gancho para sentirse segura.
Con la parte más larga que se deja libre, cruzar el género por detrás de cabeza de acuerdo con si es zurda o diestra. Hacer un nudo y dejar la parte más corta hacia adelante; la parte más larga ayuda a ajustar la pañoleta hacia atrás. Una vez ajustado abrir en medio moño en forma de flor, envíe las dos tiras hacia adelante y quedará con el arreglo terminado.
Es recomendable usar colores brillantes, estampados a la moda y que iluminen el rostro. Con la tira de tela más larga haz un medio moño, con la más corta enrosca el medio moño y enlaza un nudo que baje y ajuste.
Para acontecimientos importantes hay cortinas de cabello de diferentes largos. Son dos opciones: flequillo y cola + pañoleta o simplemente flequillo + pañoleta.
Si prefiere usar sólo pañoleta (sin flequillo ni cola), agregue accesorios: aros, prendedores, tiras en gamuzas.

