El cuerpo acusa recibo
Aquí nos detendremos en uno de los hallazgos más frecuentes: la disminución de los niveles de cortisol, que es una hormona que ayuda al cuerpo a responder al estrés. Mariano Cocco.
Desde el momento ya lejano en que, según el Génesis, el hombre fue expulsado del paraíso y condenado a conocer sus limitaciones (dolor, trabajo, desnudez, etcétera) o el de la Caja de Pandora, en que todos los males ganaron la faz de la tierra, hasta el actual mundo hipertecnológico científico, la humanidad continúa conviviendo con el trauma en todas sus formas: desde el primitivismo del sílice afilado hasta el tremendo poder encerrado dentro del átomo.
Como si, de alguna manera, el hombre no pudiera escapar de la sentencia bíblica que nos advierte que quien agrega ciencia, agrega dolor.
Los siglos han pasado y el hombre es capaz de trasplantar partes del cuerpo, cultivar otras (huesos y piel), reproducir en formar artificial órganos como el corazón y aliviar una serie de males crecientes. Sin embargo, el dolor, o la repercusión somatopsíquica del trauma, sigue afectando al hombre de mil maneras distintas, como si fuera imposible, a pesar de los siglos que han transcurrido y de los esfuerzos denodados de la humanidad, sortear el tumultuoso mal interior del dolor con su secuela de muerte, desesperanza y soledad. Eulemburg (1878) creó el concepto de psicotrauma. Él pensaba que el "choque psíquico", que se manifestaba con intensas expresiones de terror, ira o tristeza, provocaba una verdadera "conmoción de las moléculas" del cerebro similar a de los traumatismos mecánicos.Se ha querido explicar la clínica del TEPT (trastorno por estrés postraumático) mediante las distintas sustancias que se liberan frente al estrés y sus efectos característicos en el organismo. Los hallazgos más frecuentes son las alteraciones en el eje hipotálamo-hipófisis-tiroides y en el eje hipotálamo-hipófisis- adrenal. En este último, nos detendremos para hablar de uno de los hallazgos más frecuentes: la disminución de los niveles de cortisol. El cortisol es una hormona que ayuda al cuerpo a permanecer alerta y responder al estrés, influenciando reacciones en varios órganos y sistemas en el organismo.Las glándulas suprarrenales (llamadas así por estar ubicadas justo encima de los riñones) producen muchas hormonas importantes: la epinefrina, la norepinefrina, los gonadocorticoides (estrógenos y andrógenos) y un grupo de hormonas llamadas glucocorticoides. El cortisol es uno de estos últimos, y ayuda a mantener la presión sanguínea y las funciones cardiovasculares. Disminuye la respuesta inflamatoria y es un elemento importante para equilibrar el metabolismo. Su gran papel es ayudar al cuerpo a mantener un nivel de energía apropiado para enfrentar estrés físico o emocional.Un nivel insuficiente de cortisol irrumpe en el metabolismo, lo que se traduce en bajos niveles de azúcar en la sangre y falta de glucógeno, el cual se encuentra almacenado en el hígado y puede convertirse rápidamente en la glucosa necesaria para tener energía. Un déficit de cortisol puede causar una caída en la presión sanguínea y disminuir el rendimiento cardíaco. Puede ocurrir una decoloración de la piel, ya que la disminución de cortisol estimula el aumento de otras hormonas que activan los melanocitos.
El efecto total de esta deficiencia es debilidad, deshidratación y una disminución en la habilidad para combatir infecciones, traumas y estrés. De manera adicional, infecciones, cirugías o pérdidas de sodio debido a transpiración extrema pueden elevar los desequilibrios al nivel de una crisis suprarrenal, muchas veces fulminante. Los síntomas tempranos son genéricos y pueden confundirse con otros trastornos, específicamente fatiga, dolor de cabeza, debilidad, mareos e hipotensión ortostática (presión sanguínea baja al ponerse de pie). A menudo se presentan nauseas, vómitos y diarrea, así como intolerancia a las bajas temperaturas. Si no son tratados, los síntomas pueden progresar hasta llegar a debilidad muscular, pérdida de peso, deshidratación, hipotensión, inestabilidad y depresión. Por último, dolor abdominal, de espalda o piernas, colapso de vasos sanguíneos periféricos y debilidad extrema indicarían crisis suprarrenal, cuadro con riesgo de muerte elevado.
*Médico con posgrado en psiquiatría

