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Salarios entre la competencia y la inflación

Las divergencias en el seno del Consejo del Salario Mínimo plantean el problema de cuánto deben aumentar las remuneraciones en Argentina.

28 de agosto de 2011 a las 12:02 a. m.
Salarios entre la competencia y la inflación

La discusión entre sindicatos y empresarios en el Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil del viernes pasado planteó de nuevo el conflicto entre las reivindicaciones gremiales por las remuneraciones y el planteo de competitividad por parte de las empresas. Los altos niveles de crecimiento e inflación desataron una carrera entre precios y salarios que borró la competitividad cambiaria lograda con la devaluación en 2002.Según el director de Abeceb.com, Dante Sica, los salarios argentinos en dólares (1.117,7 dólares en 2010), ya superaron a las remuneraciones de la década de los 90.

La consultora Pedemonte & Asociados adelanta que los trabajadores comprendidos en convenios colectivos de trabajo (CGT) recibirán este año un aumento promedio de 28 por ciento; los que no están amparados en CCT gozarán de una suba de 26 por ciento y el personal superior (gerentes y directores) lograrán 25 por ciento.La discusión entre la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) de Hugo Yasky se selló con un acuerdo que elevó el mínimo de 1.840 a 2.300 pesos, lo que implica un alza de 25 por ciento.Los aumentos pactados en los convenios colectivos de este año permiten proyectar que entre noviembre y diciembre casi no quedarán salarios formales por debajo del nivel propuesto.Aún así, las entidades empresarias, tanto de las grandes compañías como del sector Pyme, salieron a rechazar el pedido sindical argumentando que genera subas en cadena en los niveles superiores.En esta discusión, la clave es determinar hasta qué punto se puede sostener el poder de compra de los salarios sin afectar la competitividad de la economía. Competitividad perdida. La mayoría de los estudios muestran que los salarios argentinos todavía mantienen cierto nivel de competitividad, pero que el margen para futuros aumentos salariales es cada vez menor, si la inflación actual se mantiene. Según el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), los términos de intercambio de Argentina se ubicaron el año pasado 37 por ciento por encima respecto al período 1998-2001 y los salarios en 2010 fueron 14 por ciento superiores a los de la convertibilidad. Por su parte, el Ieral de la Fundación Mediterránea, destaca que el costo laboral unitario brasileño es de 122,2 dólares, mientras el argentino llega a 112,1 dólares.Aun así, el empleo en Argentina sigue manteniendo una cierta ventaja respecto a su par de Brasil, ya que la productividad argentina por trabajador es 20,5 por ciento mayor y por hora es 31,4 por ciento más alta."Hace falta que el Gobierno fije una política coherente. Si se controlan los precios no puede haber paritarias libres. No se puede elevar los salarios y mantener el mínimo no imponible en el Impuesto a las Ganancias. La política económica debe resolver muchas contradicciones", asegura el especialista en temas laborales y asesor de la Unión Industrial Argentina (UIA), Julián De Diego.Además, hay que diferenciar la situación entre las grandes empresas y las Pyme, en las cuales la incidencia del costo laboral es mucho mayor.Al respecto, el presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), Eduardo Fernández, recalca la necesidad de salir del debate del costo laboral y pasar al debate de cómo se defiende el poder de compra del asalariado argentino. "Se puede pensar alternativas, como reducir impuestos en algunos productos de la canasta básica o achicar el componente impositivo del salario para la Pyme", asegura.Para Enrique Pedemonte, director de Pedemonte & Asociados, es vital modernizar los convenios colectivos. "Hay que darle solidez a las empresas ante las posibles variaciones de los mercados mundiales. De nada vale tener remuneraciones altas si ante el primer cimbronazo las empresas tienen que ajustar la cantidad de gente", dice.Por su parte, Claudio Lozano, economista de la CTA encabezada por Pablo Micheli, asegura que las grandes empresas están en condiciones de pagar un aumento como el propuesto por los gremios. "Pueden plantearse problemas en Pyme y en economías regionales, pero es en estos sectores donde el Gobierno debe dar respuestas con acciones de desarrollo, crédito y apoyo tecnológico. La diferencia la tiene que cubrir la política económica y no el trabajador ganando menos", asegura.