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Planificación y uso eficiente, la salida del atolladero energético

Los países desarrollados resuelven el problema con rígidos marcos regulatorios que premian el consumo eficiente del combustible y castigan el mayor uso.

25 de julio de 2010 a las 12:01 a. m.
Planificación y uso eficiente, la salida del atolladero energético

Las reservas de combustible fósil en cualquier país del mundo son siempre finitas, en algún momento se terminan. ¿Cómo resuelven entonces los países desarrollados el problema energético que hoy tiene Argentina? Con un rígido esquema regulatorio que promueve el uso eficiente y castiga el mayor consumo, planificando y revisando cómo utiliza el combustible cada institución.

Así lo explica Mario Ogara, a cargo de la Dirección Técnica del centro Inti Energía, del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti).

Al respecto, el especialista reseña que Japón, un país que importa casi la totalidad del gas natural que consume, establecen esquemas basados en la planificación y el uso eficiente.

"El consumo está regido por ley. Además, hay incentivos impositivos y económicos para las empresas que consumen menos energía, como también técnicos capacitados para que cualquier institución utilice el gas natural de manera eficiente. Asimismo, miden el consumo de cada empresa; si un grupo tiene industrias, inversiones inmobiliarias y comercios, se suma el total del consumo y si se pasa de un determinado volumen es obligado a presentar un programa de uso eficiente", explica.

Este tipo de esquemas permite el desarrollo de otra actividad económica, la fabricación de tecnología y los servicios de consultoría para el uso eficiente del gas natural.

La planificación de qué tipo de combustibles utilizar para cada tipo de actividad resulta clave. "En general, en estos países la industria no utiliza el gas natural, sino el fuel oil y el gas oil. En Estados Unidos, el 50 por ciento del combustible de las centrales eléctricas es carbón mineral y su uso va en aumento", advierte Ogara.

Problema cultural. Para el especialista del Inti, Argentina tiene un problema cultural. "La gente actúa pensando que las reservas de combustibles son infinitas", dice.

El Inti realiza a pedido de las empresas evaluaciones de la eficiencia en el uso de gas natural y otros combustibles, a través de los cuales se pueden reducir hasta 25 por ciento el consumo (ver aparte).

Sin embargo, esto no está generalizado. Ni siquiera existen programas que incentiven a las empresas a aplicarlos.

La salida pasa por realizar inversiones en infraestructura, pero principalmente tomar decisiones políticas que actúen sobre la demanda, promover el crédito para mejorar la tecnología y generar conciencia en la población y en la actividad económica.

"En Argentina se hace un mal uso del combustible y el gas. Más del 60 por ciento de la producción de las centrales eléctricas se hace utilizando gas natural y combustibles fósiles; muchas veces sucede que cuando se necesita más electricidad, se acude a equipos que están de reserva, que suelen ser los más ineficientes en el consumo de combustibles", explica.