Las tarjetas siguen siendo agresivas
La mayor parte de los plásticos sostiene una relación cuota / ingreso de 30 a 40 por ciento. El usuario sólo acude a las promociones.
Las entidades financieras y las tarjetas de crédito incrementan año a año la oferta de financiación al consumo. La crisis de 2002 provocó grandes pérdidas al sistema financiero. A partir de la recuperación de la economía, el sector comenzó a elevar la oferta de financiamiento, buscando captar la, cada vez mayor, propensión a comprar. Es tal la oferta de crédito, que la mayoría de los usuarios de tarjetas tienen, por lo menos dos a tres plásticos.Esto sucede ya que todos apuntan al mismo segmento: 70 por ciento de los clientes de las tarjetas son empleados en relación de dependencia y 14 por ciento son monotributistas o autónomos.A este sector van dirigidos los planes de 20 a 50 cuotas para electrodomésticos o los descuentos para las compras con tarjetas. El problema para estas es que todas estas ofertas no alcanzan para fidelizar al cliente."Pese a que el consumidor tiene muchas propuestas, sólo utiliza los plásticos cuando tiene una rebaja agresiva o cuotas muy convenientes. No la aplica al resto de su consumo", explica León Molina.Parte de las razones están relacionadas al alto costo de financiarse con tarjetas, que supera ampliamente la inflación y el aumento de los ingresos. Según los últimos datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la tasa de interés promedio de financiación con tarjeta es de 33 a 35 por ciento anual y en algunos casos puede llegar a 85 por ciento. A esto, hay que sumar el IVA, el seguro de vida y los gastos mensuales y anuales.Por otro lado, la mayoría de las tarjetas tampoco permite una sobreutilización. En general, tratan de que la cuota no supere el 40 por ciento de los ingresos del titular.En este marco, ningún usuario se siente obligado a ser fiel a su plástico, y aunque el esfuerzo para fidelizar a sus clientes es mucho y el resultado es poco, nadie abandona este esquema."Como todos perdieron en 2002, ahora ninguno quiere ser el primero en salir", explica Molina.Sucede que, pese a todos los problemas, la disponibilidad de fondos es importante, todas las tarjetas incrementan su actividad y su facturación y el crédito al consumo crece. Así, todos seguirán satisfechos mientras no haya ningún "parate" que deje desfasado al consumidor en su capacidad de pago.

