La palabra pesa más
Benedicto Paschini, Presidente de Pretensa. Desde hace 33 años, coloca sus productos en la obra pública y la inversión industrial.
Recorre la planta de estructuras pretensadas y es como si recorriera su álbum de fotos. Todo, pero todo, está allí, amarrado a esas enormes placas de cemento con nervios de acero que la empresa fabrica para obras de infraestructura pública o para inversiones privadas. Benedicto Paschini es un hombre tremendamente más simple que la compañía que comanda con sus hijos. La conversación es sobre la empresa y sus productos, pero podría haber sido también de la vida, de sus dolores y felicidades. De todo lo que pasó desde que su padre llegó de Italia y de lo que viene, porque si hay algo seguro es que esta empresa tiene futuro. –¿Los constructores son orgullosos de sus obras? –Totalmente. Eso de viajar por el país y ver obras, como ir a Santiago del Estero, donde está el puente Santiago-La Banda, que lo hicimos en 1975, es muy lindo. Hicimos cosas en todas las provincias. Hasta en Termas de Reyes, Jujuy, tenemos obras. Si usted va para el Litoral, en Corrientes, entre Paso de los Libres y La Cruz, le cambiamos 50 tramos de puentes al ferrocarril Urquiza. A mi mujer le he dicho: "Si no fueras la esposa de un puentero, no conocerías Yapeyú" (ríe). –Un "puentero", qué descrip-ción esa… –Fíjese que hace poco hicimos el primer puente colgante de Córdoba, en Río Cuarto. –Ese tipo de obras los obliga a avanzar en desarrollos de tecnología. –Sí, se importaron aceros especiales, incluso se trajeron equipos especiales de España para el izado de las torres que construyó otra firma de Córdoba. –¿Usted está en Pretensa desde que comenzó? –Desde octubre de 1978, pero tuve como apoyo Pasquini, una constructora que fundó mi padre en febrero de 1935. Su primera obra fue el hotel San Leonardo, en Agua de Oro. Después él hizo una serie de obras que para nosotros son emblemáticas. –Aun cuando no sean grandes estructuras. –Claro, mi padre hizo los colegios Padre Claret y Ortus Conclusus, la Torre de la parroquia San José en Alto Alberdi. Pero para mí la más significativa de todas fue la torre del Corazón de María, con 75 metros de altura. Un trabajo artesanal estupendo. Él colocó personalmente en la cima una cruz metálica de 10 metros de altura, sin tener las grúas de las que hoy disponemos. Elevaron las cosas con aparejos y músculos. –¿Cuándo decidió la empresa meterse en el negocio del hormigón pretensado? –Estábamos haciendo la circunvalación en una UTE. Pasquini hacía los puentes y las otras empresas la ruta. Allí se creó la idea de pasar del hormigón postesado al prefabricado. –Tengo la impresión de que trabajar con estructuras lleva a momentos muy buenos de demanda y también a grandes caídas. –Todo depende, nuestros grandes clientes son las industrias y el sector público. Mitad naves industriales, mitad premoldeados para uso vial. Por ejemplo, hicimos las vigas para todos los puentes de la autopista a Rosario y ahora Roggio nos pidió los puentes para la circunvalación de esa ciudad. Navegamos donde la industria invierte o donde el Estado desarrolla infraestructura. –¿Qué fue lo mejor y lo peor que les tocó vivir en la actividad? –Lo peor, 2002, y lo mejor 2007. –Antes de la crisis del campo. –Exacto. Podría decirle que en 2007 teníamos actividad plena, los dos siguientes años hubo una pequeña reducción del trabajo, 2010 y 2011 atravesamos una leve desaceleración. Actualmente ocupamos un 80 por ciento de nuestra capacidad de producción que es de 10 mil metros cuadrados por mes, un puente y tres pasarelas. –¿Está toda la familia metida en la empresa? ¿Cómo se dividen los roles? –Estamos todos, mi señora en la tesorería; mi hijo mayor, Sergio, es ingeniero y el que más experiencia reúne en el premoldeado. Virginia, la arquitecta, proyecta y diseña. Cecilia es psicóloga y está en recursos humanos que es lo más valioso que tenemos. Hacemos grandes esfuerzos para no perder capital humano, es muy difícil recuperarlo. Y Guillermo en la administración y en las inversiones. –¿Y cuál es el principal capital? –Lo que le dije, el capital humano. Saber hacer el premoldeado. Las instalaciones son importantes, pero el saber hacer ha ido generando mejoras para lograr productos más eficientes y de mejor calidad. Estamos a la vanguardia en premoldeados especiales arquitectónicos, con textura, con color y diseño. Hicimos el hotel casino de Rosario donde puede verse esto que le digo. –Si le preguntaran, ¿cuál es la principal ventaja competitiva de Pretensa, qué respondería? –La calidad y el cumplimiento de plazos, incluso reducirlos, es nuestra bandera. La palabra empeñada acá es un valor. Hay un montón de cosas que las cerramos sólo de palabra, el contrato pasa a ser un mero recordatorio, es todo confianza. Nunca entregamos nada fuera de término ni nunca nadie nos reclamó nada por contrato. Incluso si alguien se atrasa en los pagos, lo conversamos también. La "aventura" del shopping –¿Por qué se pusieron a hacer un shopping en Villa Allende? –Cuando apareció el proyecto teníamos una baja significativa de trabajo. En 2006 comenzamos las conversaciones porque la intención era diversificar un poco nuestra actividad en otros sectores que no fueran sólo la construcción. En 2008 pusimos en marcha la construcción, sincronizándola con la reducción del trabajo. Nos pidieron participar porque el sistema era muy bueno, pero había pocas posibilidades de que nos lo pagaran. Ofrecieron acciones y fuimos. –¿Ya venían con experiencia en la construcción de shoppings? –Habíamos realizado la ampliación del shopping de Villa Cabrera. Traíamos la experiencia de haber hecho otras grandes superficies comerciales para Carrefour, Coto, Jumbo, Makro, Disco, incluso el próximo mayorista de la empresa Tadicor, en la circunvalación. –Voy al hecho de que hacer un shopping no es lo mismo desde el punto de vista del diseño que levantar una nave fabril. –En las naves industriales donde por ahí no se apunta tanto a lo estético pero, por ejemplo, hemos hecho un edificio de oficinas para el hotel Quórum, totalmente prefabricado con terminaciones de una estética muy linda. Igual que el Villa Allende Shopping, donde también levantamos un sector de oficinas con este sistema. –¿El pretensado abarató los costos de la construcción de infraestructura? –Está relacionado con los sustitutos. Si el sustituto es la estructura metálica y hay un dólar deprimido, en términos relativos el premoldeado tiene una ventaja. Con el dólar alto, mientras más mano de obra tiene un sistema, más competitivo es. De 2003 a 2005, este era un producto extremadamente competitivo. –Entiendo. –Con inflación de costos internos y dólar estable, la situación se empieza a igualar. Hoy este producto mantiene una ventaja del cinco por ciento respecto de otras opciones. A ello hay que sumar una calidad diferencial, plazos de entrega cortos y la seguridad que da el pretensado de hormigón. –¿Cuáles son los factores claves para quedarse con una licitación? –Tener un buen estudio de costos y reducir los plazos de obra. –¿Hoy todos los políticos están apurados? –Claro. Fíjese, el puente del Camino Real, en Jesús María, tenía un plazo de obra de seis meses. Lo terminamos en menos de tres. Si uno mejora la ingeniería que viene con el anteproyecto, allí conseguimos una ventaja sustancial, porque achicamos el plazo o reducimos el costo. Para eso hay que contar con un equipo de muy buenos calculistas y personas muy expertas en la producción. –¿Hay un "veranito" de obra pública? –La verdad que ahora sí existen muchos llamados a licitación. La duda es si van a estar los recursos para abonar esas obras en tiempo y forma. –La infraestructura del país sigue bastante atrasada, así que por ese lado no faltan promesas. –Queda mucho por hacer en materia vial, también en obras hídricas, porque hay enormes problemas de agua que se necesitan resolver. En el sector ferroviario se requiere renovar vías, puentes y demás. Las rutas están saturadas de camiones y eso se cambia con inversión. –Por eso, crece la economía pero estamos lentos con el desarrollo que es otra cosa. –Mi hijo Guillermo, que es piloto, vivió varios años en San Luis, y pudo observar la gran infraestructura vial que existe. Sería un país distinto si pudiéramos compatibilizar esa infraestructura, con una autopista a Río Cuarto, a Santa Fe. Pensamos en mejorar algunos productos para ver si podemos hacer un aporte a lo que hace falta. –Ustedes han provisto estructuras para vivienda social, ¿habrá más? ¿Qué sabe? –Aquí hay una capacidad para techar entre 25 y 40 casas por semana. Nosotros estamos listos por si nos llaman. –Con varios hijos en la empresa, veo que la sucesión está a la vista. –Estamos trabajando sobre el protocolo de la empresa familiar para ir definiendo las cosas. Ya está viniendo otra generación. Con mi señora tenemos 17 nietos y el mayor está terminando ingeniería civil también. Con mi hijo Marcelo, que falleció en un accidente, seríamos cuatro los ingenieros de la familia, más los ingenieros que trabajan aquí. –¿En su estructura de costos cuánto pesa el acero? Se lo pregunto por la inflación. –Un 40 por ciento. El precio acompaña a la inflación real, el acero debe llevar el 15 por ciento de ajuste este año. El cemento va un poquito más retrasado. –¿Es un problema o lo trasladan y punto? –El cliente industrial, prefiere entregar más y congelar precio. En cambio, el cliente de obra pública, opta por reconocer variaciones de precio, porque luego lo recupera. La inflación incide fuerte en la negociación con el cliente industrial.
Campo y sierras
Nombre. Benedicto Paschini.Edad. 74.Casado con. Blanca.Hijos. Sergio, Virginia, Cecilia, Marcelo y Guillermo.Empresas. Estructuras Pretensa y Paschini Construcciones.Plantas. Una en Córdoba y otra en Buenos Aires.Empleados. 200 a 300.Producción. La capacidad alcanza 10 mil metros cuadrados por mes de estructura. Está utilizada a un 80 por ciento.Fin de semana. En las sierras y en el campo donde "siempre está construyendo algo ahí", dicen los hijos.Teléfono. (0351) 475-0800Web. www.pretensa.com.arMail. [email protected]
