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El empleo entró en una meseta

Dejó de crecer por la suba del costo laboral, pero también por problemas estructurales.

21 de agosto de 2011 a las 12:02 a. m.
El empleo entró en una meseta

Con el inicio de la recuperación de la economía en 2003, el empleo permitió que muchos argentinos salieran de la pobreza, actualmente en 6,8 por ciento según el cuestionado Indec. Pero esa tendencia se frenó con el conflicto del campo en 2008 y la crisis internacional de 2009. Según Sel Consultores, del economista Ernesto Kritz, entre 2003 y 2007 el empleo formal en el sector privado creció a una tasa anual de 10,5 por ciento, en cambio entre 2007 y 2010 lo hizo al 4,1 por ciento anual.La pérdida de competitividad de la empresas y el mayor costo laboral, contribuyeron a que disminuyera la creación de empleos. Pero a esto se agregan problemas más estructurales. Martín Poncio, gerente regional de Manpower, señala: "En 2003, cuando el desempleo era de 26%, era más fácil conseguir empleados; ahora, con una desocupación de siete a ocho por ciento, las empresas no consiguen lo que quieren", dice.Jorge Colina, director de Idesa, explica por su parte que el mercado laboral argentino tiene tres problemas: "La deficiencia educativa es cada vez mayor, no hay suficientes puestos de trabajo porque sólo las Pyme crean empleo y el costo laboral es alto porque la mitad es parte impositiva".De esta manera, quedó lo que se denomina "el núcleo duro de la desocupación", en el cual se encuentran un millón de argentinos. En Córdoba, según los datos de la EPH, los pobres estructurales –principal componente de este segmento– llega a 9,6 por ciento de la población.Según Colina, sólo crece el empleo formal que requiere alto nivel de educación y antecedentes laborales; para esto, "el núcleo duro" no califica."El 38 por ciento de este sector que no consigue trabajo está formado por jóvenes menores de 25 años con deficiencias educativas y sin experiencia laboral. Hay un 20 por ciento que hace más de un año que está desempleado", indica Colina.Para el directivo de Idesa, es necesario que el Estado deje de confiar en el crecimiento de la economía y tenga una intervención activa para que los pobres estructurales consigan empleo, con programas y bajas de impuestos laborales.Poncio, en tanto, insiste en avanzar con la educación. Al respecto, destaca: "El Estado, las empresas y el tercer sector deben capacitar, formar y despertar inquietudes; además, las empresas necesitan un escenario de seguridad y estímulo".