Una exagente de la Policía Bonaerense, identificada como Griselda Inés Ortiz, fue detenida este fin de semana en la localidad de Tigre acusada de liderar una red de trata de personas. Según la investigación federal, la mujer reclutaba ciudadanos argentinos para enviarlos como mercenarios a combatir en la guerra entre Ucrania y Rusia
La causa, que tramita ante el juez federal Luis Armella y el fiscal Sergio Mola, reveló una trama de captación que incluía promesas de sueldos de U$S 3.000 y viajes con todo pago.
Sin embargo, la red se dedicaba a captar "carne de cañón" para las tropas ucranianas bajo condiciones de extrema vulnerabilidad y engaño.
Actualmente, Ortiz permanece bajo custodia tras negarse a declarar. Mientras que su pareja y socio, el expolicía de la Ciudad Jorge Otero, logró huir y se encontraría en Brasil.
Reclutamiento a través de redes sociales
La red operaba principalmente a través de TikTok y Telegram, donde Otero, alias “Sargento Trembo”, publicaba avisos buscando “médicos tácticos”, “operadores de drones” y “tropas de asalto”. “Ucrania te necesita. Unite a los combatientes argentinos”, era el slogan de sus campañas.
Los requisitos para los interesados incluían tener el pasaporte al día y superar pruebas físicas básicas, como realizar 30 abdominales en un minuto. La organización ofrecía el pago en dólares para integrar la denominada Legión GUR, bajo las órdenes de la inteligencia militar ucraniana.
Del engaño a la trinchera
La organización opera mediante ofertas laborales engañosas que prometen altos salarios, generalmente entre mil y tres mil dólares, dependiendo de la proximidad al frente de batalla. A los reclutados se les hace creer que realizarán tareas de reconstrucción de infraestructura o labores ajenas al ámbito militar.
Sin embargo, la realidad al llegar al destino es drásticamente diferente. Según el "Alerta Morada" emitido por Interpol Colombia, las víctimas son sometidas a un esquema típico de trata de personas:
- Contratos ilegibles: firman documentos en idiomas desconocidos (como el ucraniano) que ocultan la naturaleza real de las actividades.
- Retención de documentos: una vez en Europa, se les confiscan sus pasaportes y documentos de identidad.
- Aislamiento y deudas: son sometidos a un control estricto, aislamiento y la imposición de deudas ficticias.
- Coerción: cualquier intento de oposición es reprimido con amenazas e intimidaciones para obligarlos a participar en hostilidades armadas.
Para evitar el rastreo de las autoridades, los acusados utilizaban la aplicación de mensajería Signal, una herramienta de alta encriptación comúnmente empleada para evadir controles.

La ruta y los perfiles buscados
La actividad de la pareja no pasó desapercibida para grupos pro-rusos, quienes crearon un canal abierto en Telegram para rastrear a estos mercenarios. En dicha plataforma se expusieron los nombres y rostros de Otero y Ortiz meses antes de que la justicia argentina concretara las detenciones.
La investigación, liderada por los fiscales Alejandra Mangano y Marcelo Colombo de la Protex (Procuraduría de Trata y Explotación de Personas), identificó al menos siete casos en lo que va de 2026. La mayoría de las causas tramitan en Lomas de Zamora debido a que el punto de salida es el Aeropuerto de Ezeiza.
Los reclutadores buscan perfiles específicos: ex militares, expolicías (como antiguos miembros del Grupo Halcón) o jóvenes de bajos recursos con conocimiento en manejo de armas.
El itinerario detectado suele incluir vuelos hacia Estambul (Turquía), con escalas en Moldavia, para luego ingresar por tierra a Ucrania. Para evadir los controles de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), los reclutadores instruyen a los hombres para que declaren que viajan por motivos de trabajo en la construcción.
El engaño de los "falsos albañiles"
La investigación judicial se disparó el pasado 24 de marzo, cuando la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) detectó a cuatro pasajeros sospechosos en Ezeiza. Los hombres, que tenían como destino final la ciudad de Kiev vía Estambul y Moldavia, aseguraron inicialmente que viajaban como albañiles para tareas de reconstrucción.

Tras ser entrevistados por el Programa Nacional de Rescate, los testigos admitieron que su verdadero objetivo era servir como combatientes a cambio de dinero. Los investigadores determinaron que los reclutados eran hombres en situación de vulnerabilidad socioeconómica, muchos de ellos sin saber quién costeaba sus pasajes ni cómo regresarían.
Se estima que, debido a este tipo de reclutamientos, al menos cuatro argentinos murieron en el frente de batalla entre 2025 y 2026.
Un fenómeno regional
Argentina no es el único país afectado. Se estima que desde 2022, unos 27.000 extranjeros de 130 países fueron reclutados para el conflicto. Mientras que en Colombia el principal empleador sería Rusia, en Argentina la captación parece estar más orientada al frente ucraniano, aprovechando la crisis económica y la falta de salidas laborales en el país.
La Cancillería Argentina ya recibió pedidos de ayuda de ciudadanos nacionales que se encuentran acorralados en Ucrania tras haber caído en estas redes. Ante esta situación, la Redtram fue alertada para adoptar medidas preventivas y detectar tempranamente estas maniobras de captación transnacional que convierten la necesidad económica en un pasaje directo a la guerra.
