Tragedia. Un vecino armado mató al policía que llegó primero a su casa en su ayuda

El hombre fue detenido y luego liberado. Tenía varias armas en su casa. Decretaron tres días de duelo por la muerte del policía. Los ladrones no fueron ubicados.

13 de marzo de 2026 a las 09:44 p. m.
Un vecino armado mató al policía que llegó primero a su casa en su ayuda
Homicidio de un policía en Villa Belgrano.(José Hernández/La Voz)

Luis “el Bicho” Azabal, un policía que estaba a menos de tres meses de retirarse, murió desangrado luego de ser alcanzado por el balazo de una pistola Glock 9 milímetros que disparó un vecino aterrado, confundido o demasiado rápido, temerario para tirar.

Ocurrió en la noche del jueves en la esquina de las calles Neper y Avogadro, en las inmediaciones de la Recta Martinoli, en Villa Belgrano, un barrio del noroeste de la ciudad de Córdoba.

Según la reconstrucción de los hechos que está haciendo la Justicia, el primer aviso de alerta se produjo alrededor de las 20.50 con el llamado al 911 de una mujer que relató que una amiga era asaltada y que los delincuentes le querían llevar el celular. Esta mujer dio las coordenadas: la casa de Neper y Avogadro.

A las 21, llegó el primer móvil de la Policía al lugar, conducido por el suboficial principal Azabal. Muy poco después, llegó un segundo patrullero, como respaldo. Y se bajaron “el Bicho” y un jefe de zona.

Azábal saltó una verja y, entre el patio de ingreso a la vivienda y la puerta de entrada, cayó herido de un balazo que le entró por un pequeño espacio en el cuello -no cubierto por el chaleco antibalas- que le perforó una arteria. Cuando llegó al sanatorio Allende, tenía los pulmones llenos de sangre. Los intentos, vanos, de reanimación duraron 46 minutos.

En el lugar fue detenido el dueño de casa y autor del disparo fatal, Paolo Zambelli, quien primero fue imputado por “homicidio agravado por el uso de arma de fuego y tenencia ilegal” y luego el fiscal Víctor Chiapero decidió cambiar la carátula por “homicidio por exceso en legítima defensa”, por lo que recuperó la libertad.

“Según lo que pudo contarme, ellos estaban maniatados y cuando ve que comenzaron a manosear a su esposa se zafa de las ataduras, toma un arma y dispara, con la mala fortuna de que le pega al policía que finalmente ha fallecido”, dijo en un primer momento Mónica Pico, la abogada de Zambelli. “Uno de los ladrones le había puesto un cuchillo en el cuello a la mujer y parece que amenazaba con violarla”, abundó.

Los delincuentes habrían logrado huir por los fondos de la vivienda, apenas llegó el primer auto policial. “Ahí viene la yuta”, dijo uno de los dos ladrones que se fueron del lugar sin que se hubiera podido precisar aún si lograron o no llevarse algún objeto de valor.

Lo que no se llevaron, seguro, son las armas que tenían en la casa, que fueron secuestradas por la Justicia: tres armas de fuego de guerra, dos cortas y una larga. Una de ellas es la Glock 9 milímetros que disparó Zambelli.

Existe una zona gris en la información sobre las armas. En un primer momento, la imputación judicial incluyó la tenencia ilegal, pero luego Chiapero ignoró esa calificación.

Al parecer, algunas armas tendrían permisos de usuario legítimo vencidos, algo que para algunos funcionarios judiciales equivale a que no sean legales y, para otros, una falta administrativa menor.

No sería una situación anómala: en el país existen unos 750 mil usuarios de armas declarados, pero sólo 360 mil tienen una credencial vigente, según datos de Renar.

Para el ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, el policía Azábal “hizo todo bien, llegó al lugar con rapidez, ingresó al ver que podía existir una situación en flagrancia y peligro para un ciudadano”.

Este hecho demuestra, a su entender, la necesidad de desarmar a la sociedad civil. “Es muy diferente practicar tiro deportivo que enfrentar una situación de estrés y tener la templanza y el criterio, no para saber disparar, sino para saber cuándo no hacerlo”, reflexionó.

La muerte de Azábal llevó a que la Provincia decidiera decretar un duelo de tres días. Tanto Quinteros como el gobernador Martín Llaryora publicaron textos de homenaje al policía “caído en ejercicio de su deber” en la red social X.

“Quiero expresar mis más sentidas condolencias a la familia, a amigos y a compañeros del suboficial principal Luis Alejandro Azábal, integrante de la Policía de Córdoba, quien perdió la vida en cumplimiento del deber mientras trabajaba por la seguridad de los cordobeses”, publicó Quinteros.

Ladrones prófugos

Por ahora, no hay novedades en la investigación sobre los dos ladrones que lograron huir de la escena del homicidio. La investigación está analizando, con las distintas cámaras ubicadas en el sector, las posibles rutas de huida.

En un alambrado cercano a la vivienda, se encontró un buzo negro que podría pertenecer a uno de los ahora prófugos.