Un juicio se trasladó desde los Tribunales hasta la villa El Nailon
En busca de precisiones las autoridades judiciales realizaron una inspección ocular en el lugar donde fue asesinado Juan Carlos Rodríguez.
Un juez, una fiscal, dos abogados y tres testigos, rodeados de una fuerte presencia policial, trasladaron ayer la audiencia de un juicio por un homicidio, desde la sala de Tribunales II, de la ciudad de Córdoba, hacia los pasillos de la villa El Nailon, un asentamiento marginal ubicado al oeste del barrio Mariano Fragueiro. En ese lugar, el juez unipersonal Alberto Crucella y la fiscal de Cámara María Inés Ferreyra pudieron observar in situ dónde fue asesinado Juan Carlos Rodríguez (31), homicidio que se produjo hace dos años y que ahora está siendo juzgado en la Cámara 6ª del Crimen.Además de Toledo, están siendo juzgados Daniel Gerardo Bazán –37, familiar de Rodríguez–, acusado de "abuso de armas", y Pablo Toledo –primo de "Pichón"–, sospechado de "amenazas calificadas".La mujer de "Barrera", como era conocido Rodríguez, y la madre del principal acusado, Ricardo Manuel "Pichón" Toledo (24), intentaron mostrar sus puntos de vista. La primera, señaló a los funcionarios judiciales por donde caminaba junto a su pareja cuando le dispararon e indicó el domicilio donde ella supone que salió el balazo mortal. En tanto, la madre de Toledo abrió la puerta de la casa para que la Justicia pudiera determinar si el joven acusado logró escapar por el fondo, tal como supone la acusación.Por otra parte, un policía que aquel día, 22 de febrero de 2012, patrullaba en moto, señaló los lugares en los que encontró a dos grupos de personas enfrentándose a los tiros, además de mostrar por dónde huyó corriendo el principal sospechoso, que llevaba un chaleco antibalas de la Policía de la Provincia de Córdoba. Además, el uniformado reiteró que en la huida, ese individuo dejó caer su documento de identidad. Atemorizada Tras la inspección ocular, todas las partes regresaron a Tribunales II, donde declaró una mujer vecina de El Nailon que tuvo que ser conducida por la fuerza pública porque temía prestar testimonio. Tras incurrir en una serie de contradicciones y dudas, solicitó que los imputados fueran retirados de la sala, tras lo cual volvió a declarar e ratificó una denuncia por amenazas.El juicio continuará mañana a las 9.30, cuando se escucharán los alegatos y, según se espera, el fallo.

