Un comisario habló de “zona manejada por el narcotráfico”
Guillermo Gallego, a cargo de la investigación de una banda que es juzgada, admitió que los narcos manejaban Maldonado y otras áreas cercanas al cementerio San Vicente.
El hombre obeso, enfermo, que apenas cursó el tercer grado de la primaria es acusado de ser el organizador de una banda de narcotraficantes, de manejar la cocina de pasta base y el dinero de una banda desbaratada el 30 de agosto de 2011. De los cinco individuos juzgados en el Tribunal Oral Federal N° 2 de la ciudad de Córdoba, es el único que no fue excarcelado y está bajo el régimen de prisión domiciliaria. Lo conocen por "Munino", pero se llama Juan José Juncos. Nació el 8 de marzo de 1974 en una modesta vivienda de barrio Müller.Considerado el capo de una banda narco, ya investigado por sus supuestas actividades de comercialización y elaboración de estupefacientes con anterioridad, hoy aparenta ser débil y una víctima de una sociedad egoísta. "Mi viejo se emborrachaba y le pegaba a mi vieja. A los 7 años salía a pedir a la calle y terminé internado en el instituto de menores de Villa El Totoral. Pasé por los institutos hasta que cumplí los 17. Cuando salí conocí a una mujer grande y me junté, tuve tres hijos. Después fui condenado a cuatro años por almacenamiento (de estupefacientes) y por eso mi hijo de 17 años se colgó (suicidó). Hoy nos turnamos con mi hermano para cuidar a mi madre que desde hace seis años es un vegetal". Los otros imputados en la causa son Daniel Orlando Lobo (34) conocido por "Gangoso" o "Lobito"; Marcos Adrián Ludueña (34); Silvio Miguel Arce (43), confeso adicto a la cocaína; y Luis "Titi" Minuet (54). Si algo tienen en común, además de la acusación por delitos vinculados al narcotráfico es que ninguno pasó los estudios primarios y, salvo Arce, todos se criaron en Maldonado, Müller o Altamira.Aquel 30 de agosto, día de la redada en la que se realizaron entre 15 y 20 allanamientos, Juncos se encontraba en un departamento de un complejo de dos plantas de barrio José Ignacio Díaz y fue apresado junto con Lobo y Ludueña. Le secuestraron casi nueve kilos de pasta base y una importante suma de dinero. Ayer, Ludueña quiso declarar y aseguró que los 7 mil pesos que había entregado momentos antes del allanamiento a Juncos era por la compra de un Duna blanco, secuestrado en esa oportunidad, además de otros vehículos. "La plata estaba sobre la mesa pero no había nada más, esa droga la pusieron", pretendió explicar. Testigo El primer testigo en declarar en el juicio fue el comisario Guillermo Gallego, actual jefe de Antisecuestros y en aquel momento fue el comisionado en la causa y jefe de un grupo de investigadores que llevó adelante las "tareas de calle". El comisario fue muy preciso en su testimonio y declaró por más de una hora. Y reveló cuáles eran los códigos que utilizaba la banda para no ser interceptada por la Policía: "Hablaban de comer un asado cuando Lobo iba a cocinar droga. Vigilábamos y no había ningún asado".Pero lo más importante que diría el comisario, fue la referencia al área geográfica donde operaba la organización, el este de la ciudad de Córdoba. "Todos sabemos que esa zona, lamentablemente, está manejada por el narcotráfico".Los abogados defensores de los acusados se desviven por saber quién fue el "testigo encubierto" que los denunció. Jorge Perano, defensor oficial de Juncos, solicitó al tribunal que averigüe si ese denunciante cuya identidad se desconocer es familiar de su cliente, con lo que por ley la investigación debería ser declarada nula. En realidad, la denuncia apuntó a Minuet y con la intervención de su teléfono se llegó a Juncos y el resto de los imputados.

