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Sus testigos admitieron que mentían y él terminó confesando que mató en un asalto

Enzo Burgos aceptó que ultimó a Fabián Bustamante, empleado de un puesto de choripán. El crimen sucedió en barrio Alberdi de Córdoba. 

02 de mayo de 2019 a las 08:13 p. m.
Sus testigos admitieron que mentían y él terminó confesando que mató en un asalto
Víctima. Bustamante había llegado a Córdoba, procedente de Jujuy, para estudiar y progresar. Fue muerto de un balazo. (La Voz)

El juicio por el asesinato de Fabián Héctor Bustamante (28), ultimado de un balazo durante un asalto en el puesto de choripán donde trabajaba en barrio Alberdi de Córdoba, entró en su etapa final con un desenlace que pocos esperaban.

Sucedió que una pareja que había sido aportada por la defensa del acusado, Enzo Lautaro Burgos (23), y que insistía con una coartada perfecta, terminó admitiendo que todo era falso.

El matrimonio insistía que el acusado, al momento en que se cometía el asalto, había estado con ellos bebiendo y consumiendo drogas, a la espera de ver un partido de Belgrano.

Detalle: ese día, la "B" nunca jugó. Caída la coartada, los testigos entraron en contradicciones y aceptaron que mentían. 

A Burgos no le quedó otra que admitir el crimen y así lo hizo este jueves en la sala de audiencias de la Cámara 12ª del Crimen de Córdoba.

Con ojos lacrimosos, y tras hablar con su abogada, el muchacho admitió haber matado al choripanero y pidió perdón a la madre de la víctima.

A todo esto, la pareja de testigos fue imputada por falso testimonio.

Burgos, oriundo de Buenos Aires, está acusado por homicidio en ocasión de robo agravado por el uso de arma de fuego.

La pena para ese delito ronda entre los 14 y los 32 años de prisión efectiva.

El próximo miércoles será el turno de los alegatos y podría conocerse el fallo.

Asalto fatal

Todo sucedió el sábado 28 de enero de 2018 en el puesto de choripán que estaba ubicado al lado del Registro Civil, en el barrio Alberdi de la ciudad de Córdoba.

En el carro se encontraban Fabián Bustamante, un joven jujeño que había viajado a Córdoba a estudiar y progresar, junto a una compañera de trabajo.

En esas circunstancias, apareció un delincuente que, arma en mano, saltó dentro del puesto y comenzó a exigir dinero

Bustamante le entregó un celular, tras lo cual se produjo un forcejeo. El muchacho terminó recibiendo un disparo en el tórax que, al cabo de unas horas, le produjo la muerte.

El criminal escapó a toda carrera.

Burgos fue detenido luego gracias al llamado de un vecino, quien aportó datos clave.

Confesión

Este jueves, en una extensa audiencia, la pareja de testigos aportada por el acusado entró en serias contradicciones.

"Tanto la mujer como el hombre, quienes ya habían tenido serias contradicciones durante la instrucción, volvieron a contradecirse en el juicio. Dijeron que habían estado con Burgos, el acusado, al momento en que fue el crimen, cuando era falso", explicó a La Voz el fiscal de Cámara, Mariano Antuña.

"Todo lo que dijeron fue falso. La coartada se cayó y el acusado terminó admitiendo todo", aseveró el funcionario.

El hombre y la mujer quedaron imputados por falso testimonio. El hombre quedó demorado algunas horas en la alcaidía. La mujer pudo irse a su casa porque tenía un bebé.

Por esas cosas del destino, sus causas quedaron en manos del fiscal de turno, Guillermo González, quien fue quien investigó el crimen del choripanero. Por cierto, González ya los había escuchado mentir.

Burgos admitió el crimen y le pidió disculpas a la madre de la víctima.