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Sucesos

“Señito”, la jefa de una banda extranjera que se especializaba en la cocaína pura en Córdoba

Avanza la causa contra seis detenidos, cuatro de ellos de nacionalidad peruana. Vendían droga sin estirar en barrio Alberdi y Nuevo Progreso. Serios cargos para los imputados.

07 de diciembre de 2021, 00:01
“Señito”, la jefa de una banda extranjera que se especializaba en la cocaína pura en Córdoba
Operativo. Con un perro detector de drogas, el policía busca sustancias en un auto de los sospechosos.

No está confirmado cuándo comenzaron a actuar. Lo que sí está claro es que habían aprendido a hacerlo, como precisamente lo hacen las bandas de su tipo.

Habían aprendido a conseguir la cocaína, a trasladarla sin despertar sospechas y habían aceitado el sistema de venta. No sólo eso sino que sabían aquello de tener varios domicilios a cargo: en uno se orquestaba todo, en otro se guardaba la droga, en otro se la fraccionaba en dosis y en otros más se la vendía a los clientes, los de siempre y a los nuevos.

Como toda banda que había aprendido a moverse, y a disputar su lugar en la liga narco cordobesa, funcionaban como una suerte de “pyme” con estructuras jerárquicas y roles bien distribuidos.

Estaba la cabeza del grupo, los mandos inmediatos, los lugartenientes y los demás, entre los que estaban los encargados de venderla y custodiarla.

La banda era liderada por una mujer.

Se hacía llamar “la Señito”. Así la conocían, así la llamaban.

Se trata de una expresión coloquial muy común en Perú. Precisamente, esta mujer nació en las afueras de Lima y, desde hacía algunos años, había recalado en Córdoba capital.

Ahora está presa, al igual que su pareja, su cuñada y un hombre vinculado a esta última mujer.

Todos son de nacionalidad peruana.

Una fiscalía los acusa de haber integrado una banda narco con base de operaciones en barrio Alberdi, en la Capital, y con ramificaciones en Providencia, Nueva Esperanza y Nuevo Progreso, de la ciudad de Córdoba.

La caída de esta banda fue uno de los últimos capítulos de una serie de operativos que hizo blanco en la venta de drogas minorista y que “sacudió” un poco el mapa del narcomenudeo cordobés.

Días atrás, por caso, fue desbaratada otra banda de varios integrantes que operaba en barrio San Roque y a la que se le incautaron 11 kilos de cocaína, millones en efectivo, siete armas y hasta un chaleco antibalas.

Uno de los operativos en Alberdi.
Uno de los operativos en Alberdi. (FPA)

Cocaína sin estirar

Volviendo a la causa de “Señito”, según trascendió, el grupo venía funcionando desde hacía varios meses en Córdoba y tenía su base en Alberdi, donde vendía las dosis de cocaína. También había un “quiosco” importante en barrio Nuevo Progreso.

Asimismo se hacían entregas vía delivery en un costoso auto oscuro.

“La banda se especializaba en vender cocaína de buena calidad, como se dice, de cierta pureza. No la estiraban tanto como hacen otras organizaciones locales”, señaló una fuente de la causa.

La cocaína, se sospecha, era adquirida a un distribuidor del norte del país que la compraba en Bolivia.

“La actividad narco es muy machista, por eso no es muy común que haya mujeres en puestos jerárquicos. Esta banda tenía esa característica: las decisiones las tomaba una mujer”.

Los operativos fueron simultáneos para no dar tiempo a la banda.
Los operativos fueron simultáneos para no dar tiempo a la banda. (FPA)

Varios domicilios para despistar

Como suele suceder en estos casos, la banda narco había aprendido a funcionar como una suerte de pyme dedicada a la actividad delictiva.

Por debajo de la jefa y su pareja, cada miembro tenía un rol determinado.

En los operativos policiales, además de detener a cuatro personas de nacionalidad peruana, hay dos apresados argentinos

La red contaba con distintos domicilios para despistar.

Desde la fiscalía de Sicardi se indicó que la banda “se manejaba sola” y “no surgen elementos” que hagan suponer que tengan relación con algunas de las otras organizaciones peruanas ya desarticuladas en Córdoba en los últimos tiempos.

Comercialización agravada

El fiscal Sicardi imputó a los sospechosos por comercialización agravada por la participación organizada de varias personas.

Los allanamientos de la FPA terminaron con el secuestro de 510 dosis de cocaína (no mucho) y 859.320 pesos, además de un vehículo y distintos elementos relacionados a la venta de estupefacientes.

No está claro si la banda fue desarticulada por una denuncia anónima o si el dato surgió de otra pesquisa o si fue un informante el que pasó la info.