Fallo. Salta: tenía prisión domiciliaria por la pandemia, abusó de su hija, fue condenado a 15 años de cárcel

El tribunal lo declaró reincidente por segunda vez tras comprobarse los ataques ocurridos entre 2020 y 2021 mientras el agresor cumplía arresto en su hogar.

10 de julio de 2026 a las 08:35 a. m.
Salta: tenía prisión domiciliaria por la pandemia, abusó de su hija, fue condenado a 15 años de cárcel
El sujeto abusó de su hija mientras cumplía prisión domiciiaria en la pandemia.

La Justicia de Salta dictó una sentencia de 15 años de prisión para un hombre hallado culpable de abusar sexualmente de su hija menor de edad.

Los hechos ocurrieron mientras el imputado se encontraba cumpliendo una medida de arresto domiciliario otorgada en el marco de la pandemia de coronavirus.

El fallo judicial determinó que los ataques se produjeron de manera continuada entre el año 2020 y fines de noviembre de 2021. Durante este periodo, el acusado aprovechó el contexto del Aislamiento Preventivo, Social y Obligatorio para cometer los delitos en el ámbito familiar.

Lo que originalmente fue dispuesto como una medida de control judicial para el procesado terminó facilitando el escenario de los abusos. La víctima, que en el momento de los hechos tenía entre 11 y 13 años, convivía con su agresor debido al beneficio procesal del que este gozaba.

Ataques durante el aislamiento

Según los datos recabados en la investigación judicial, el hombre utilizaba su vínculo de parentesco y la convivencia para someter a la menor. La fiscal penal interina de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, Celina Morales Torino, estuvo a cargo de la acusación.

Durante el debate oral, la fiscalía detalló que el agresor esperaba los momentos en que la madre de la niña salía de la vivienda para trabajar. En esas circunstancias, el hombre quedaba a solas con la víctima y procedía a realizar los ataques de manera sistemática.

Para facilitar el abuso y asegurar la impunidad de sus actos, el acusado suministraba bebidas a su hija con el objetivo de que se durmiera. Una vez que la menor perdía el conocimiento o se encontraba en estado de somnolencia, el hombre concretaba el acceso carnal.

El pedido de ayuda a una docente

La situación de abuso se mantuvo bajo silencio durante meses debido a las constantes amenazas que el hombre profería contra la niña. De acuerdo con el expediente, el sujeto le advertía que lastimaría a sus familiares o que incluso asesinaría a su madre si contaba lo sucedido.

El quiebre del silencio se produjo cuando la joven asistía a la escuela y decidió pedirle ayuda a una de sus maestras. La víctima expresó el profundo temor que sentía ante la posibilidad de que el agresor, tras ser trasladado a un centro de detención, solicitara permisos para visitarla.

El testimonio de la docente y la posterior declaración de la menor fueron piezas fundamentales para el avance de la causa penal. A partir de allí, se activaron los protocolos correspondientes y el Ministerio Público Fiscal de Salta tomó intervención directa en el caso.

Agravantes y reincidencia

El juez Martín Pérez fue el encargado de dictar la sentencia condenatoria tras evaluar las pruebas presentadas por la fiscalía. El magistrado declaró al hombre penalmente responsable del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y la convivencia preexistente.

Un punto clave de la sentencia fue la declaración de reincidencia por segunda vez por parte del tribunal interviniente. Esta condición legal agrava sensiblemente la situación procesal del condenado y limita sus posibilidades de acceder a beneficios de libertad anticipada.

La pena de 15 años de prisión efectiva deberá ser cumplida en su totalidad, considerando la gravedad de los hechos y la vulnerabilidad de la víctima. La resolución judicial busca brindar una respuesta punitiva ante la ruptura de los deberes de cuidado parentales.

Prevención y asistencia

El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación recuerda que el abuso sexual infantil es una vulneración grave de los derechos de niños, niñas y adolescentes. Se considera abuso cualquier involucramiento de menores en situaciones sexuales para las que no pueden dar consentimiento.

Las estadísticas oficiales indican que, en una gran parte de los casos, los agresores pertenecen al entorno conviviente o son familiares directos de las víctimas. El abuso intrafamiliar es una de las modalidades más recurrentes en este tipo de delitos contra la integridad sexual.

Para denunciar casos de sospecha o confirmar situaciones de maltrato, se encuentra habilitada la línea gratuita 0800-222-1717.

Este servicio de atención funciona las 24 horas del día en todo el territorio nacional para brindar asesoramiento y contención.