"Quiero dejar a salvo mi buen nombre y honor". Con esa frase, contundente pero carente de resentimiento, el abogado y funcionario Roberto Carlos Espinosa (56) resume el final de una pesadilla judicial que lo mantuvo 344 días tras las rejas del penal de Bouwer.
En junio de 2025 la Cámara de Acusación de Córdoba dictó su sobreseimiento total, confirmando que el funcionario de la Defensoría del Pueblo de la Nación no cometió acto ilícito alguno en la causa de estafas financieras "Zoe Azul".
Espinosa fue involucrado en la investigación debido a un vínculo del pasado: María Eugenia Zulberti, la principal imputada, había integrado años atrás una vocalía suplente en la Fundación Mayéutica, una ONG dedicada a las políticas públicas que Espinosa fundó y preside.
Ese contacto periférico fue suficiente para que la instrucción sospechara de una supuesta red de protección política, derivando en una detención que el abogado hoy analiza con un aplomo que sorprende.
Un "posgrado" entre rejas
Lejos de la amargura, Espinosa define su estancia en la cárcel como un "retiro espiritual" y, desde una perspectiva académica y profesional, como un "posgrado en ejecución penal".

Durante casi un año, el hombre que solía caminar por los despachos oficiales tuvo que convivir con asesinos, golpeadores y estafadores. "He sufrido un empobrecimiento ilícito", señala, refiriéndose a la pérdida de su estabilidad económica y el daño a su patrimonio familiar mientras estaba privado de libertad.
A pesar de la dureza del entorno, Espinosa asegura: "No voy a pasar facturas a nadie, no tengo más que palabras de agradecimiento por la experiencia que me ha servido de todas maneras".
Su convicción de inocencia fue tal que, en dos oportunidades, le ofrecieron recuperar la libertad bajo fianza, pero las rechazó. Para él, aceptar una fianza era admitir una culpa que no tenía; prefirió esperar el dictamen de la verdad desde su celda.
El futuro y "la frente en alto"
En este camino, Espinosa destaca la labor de su defensor, Agustín Díaz Cafferata, quien lo asistió durante todo el proceso sin cobrar honorarios, convencido de la injusticia que se estaba cometiendo. "Este proceso no me costó un centavo en términos legales, gracias a mi abogado", agradece. También, por no haber aceptado depositar una fianza a cargo de la libertad.
Hoy, con el fallo de sobreseimiento en la mano, el objetivo es "cerrar el circuito". Espinosa busca recuperar sus funciones en la Defensoría del Pueblo de la Nación, donde en su momento fue suspendido preventivamente, y planea retomar su actividad en la arena política y académica.
"Pretendo no tener que dar más explicaciones y pienso salir a andar con los actores políticos, empresarios y académicos con la frente bien en alto", afirma con determinación.
Para Roberto Espinosa, el juicio a la "financiera de la Jefatura de PolicÍa" será ahora algo que verá desde afuera, con la tranquilidad de quien recuperó su libertad y, sobre todo, su integridad ante la sociedad.

