Tragedia. El relato del rescatista que recuperó los cuerpos de los buzos italianos en Maldivas: “Había tiburones”
Patrik Grönqvist, espeleobuceador finlandés, reveló detalles de la compleja misión en la cueva submarina donde murieron cinco científicos italianos a más de 60 metros de profundidad.
El espeleobuceador finlandés Patrik Grönqvist, uno de los expertos que participó en la recuperación de los cuerpos de cinco buzos italianos muertos en Maldivas, brindó por primera vez detalles de la operación y de las condiciones extremas dentro de la cueva submarina Dhekunu Kandu, conocida como la “cueva de los tiburones”.
La tragedia ocurrió durante una inmersión en ese sistema de cuevas cerca del atolón Vaavu. Las víctimas fueron Monica Montefalcone, Giorgia Sommacal, Federico Gualtieri, Muriel Oddenino y Gianluca Benedetti, todos con experiencia en buceo e investigación marina.
Grönqvist, de 54 años, viajó a Italia para recibir la Orden al Mérito de la República en nombre del equipo enviado por DAN Europe y, en ese contexto, ofreció una entrevista al diario Corriere della Sera.

Encuentro con tiburones y una misión al límite
El especialista describió que durante la operación se encontraron con varios tiburones dentro y fuera de la cueva, lo que añadió riesgo a una misión ya compleja.
“Adentro había pequeños tiburones nodriza. Y el tercer día de la misión afuera también había un tiburón tigre. Durante la recuperación se acercó a un cuerpo que ya estaba enganchado a la línea de vida, parecía listo para atacar”, relató días atrás.
Según explicó, la clave fue mantener la calma: “Nos movimos despacio. Fingimos no mirarlo y luego lo apartamos. Bajo el agua, la serenidad no es valentía: es experiencia”.
El equipo realizó múltiples inmersiones a profundidades de entre 55 y 65 metros utilizando tecnología de buceo técnico, como rebreathers y scooters subacuáticos, en un entorno considerado solo apto para expertos.

La búsqueda dentro de la cueva
Los rescatistas contaban con un mapa aproximado del lugar. En la primera inmersión se concentraron en reconocer el terreno y en intentar localizar a las víctimas.
“Lo único realmente importante era encontrarlos, así que procedimos paso a paso”, señaló. Tras recorrer el túnel principal y pasadizos laterales, hallaron una abertura secundaria donde finalmente encontraron a los cinco buzos.

“Fue un alivio, pero también muy triste. Todos estaban en la misma zona, a pocos metros entre sí”, indicó.
Durante la misión también recuperaron el equipo de las víctimas, incluidos tanques de oxígeno estándar y cámaras GoPro, material que será clave para la investigación judicial.
Hipótesis sobre la tragedia
Aunque evitó afirmar conclusiones definitivas, Grönqvist apuntó a posibles errores técnicos y de planificación.
“Con ese tipo de equipo, entrar en esa cueva fue una mala idea”, sostuvo. Según su experiencia, los buzos podrían haber perdido visibilidad tras remover sedimentos y desorientarse dentro del sistema.
También destacó la ausencia de una cuerda guía, un elemento básico en el espeleobuceo: “Es la regla número uno”.
Otro factor clave sería el tiempo de permanencia en profundidad. “Si hubieran estado diez minutos, habrían tenido buenas posibilidades. Pero si fueron cuarenta, probablemente no, por falta de gas y la necesidad de descompresión”, explicó.
Para inmersiones tan profundas, añadió, se requiere el uso de mezclas especiales como el trimix, que permiten mantener la lucidez a gran profundidad.
Investigación en curso
La Fiscalía de Roma investiga el caso como homicidio involuntario múltiple. Las autopsias y el análisis del material recuperado serán determinantes para establecer responsabilidades.
“Bucear en cuevas es completamente diferente al buceo en aguas abiertas. Hay que estar entrenado, contar con el equipo adecuado y seguir las reglas”, concluyó Grönqvist.

