
El juez que concedió la libertad condicional al “porteño Luzi” defendió su decisión: “Es ajustada a la ley”
Por
Redacción La Voz
Lo suyo siempre fue robar, en banda y de “caño”.
En realidad, lo suyo siempre fue planificar todo al detalle, empuñar una pistola, hacer padecer a sus víctimas y desaparecer. Podía incluso asaltar a dos familias de manera simultánea y en hogares distintos. Luego desaparecía para volver a atacar. Desaparecer y atacar.
Lo hizo siempre.
En la década de 2000 llegó a lo más alto de su "carrera" como delincuente y cobró alta notoriedad en Córdoba y el país al manejar una banda que cometía secuestros y asaltos. Secuestraba en un lado y cobraba rescates en Buenos Aires.
En 2005, armado pero sin disparar un tiro, “el Porteño” (aunque es cordobés) escapó de la Cárcel de Bouwer en un complot que la Justicia cordobesa dejó prescribir.
Recapturado en La Rioja (sin disparar también un solo tiro), fue llevado a Córdoba donde se lo condenó. Desde entonces no salió más de prisión. Ni se escapó. Pasó por varios presidios del país.
A fines de 2022, un juez de Ejecución cordobés desoyó informes de psicólogos y le dio la libertad condicional.
“El Porteño” le dijo que había dejado el delito, que estudiaba el evangelio y que quería ser abogado. No hizo nada de eso.
Volvió al barrio y no tardó en cargar una pistola y rodearse de hampones como él.
La libertad le duraría 284 noches.

En septiembre de 2023, fue atrapado (también sin disparar un solo tiro) por policías tras una persecución en Córdoba Capital.
Luzi cayó con chaleco antibalas y una 9 mm. Escapaba en un Audi Q5 robado y con cómplices. Habían querido asaltar a una familia cerca de la cancha de Talleres. Alguien los delató y apareció la Guardia Urbana que avisó a la Policía.
Un fiscal, Ernesto de Aragón, lo investigó a él (y a los demás) y lo mandó a juicio por asociación ilícita, robos y otros graves delitos.
Aragón acusó al grupo de haber cometido al menos 10 asaltos en dos meses.
Tras varias apelaciones, la causa recayó en la Cámara 5ª del Crimen.
Otro fiscal, ya de Cámara como Marcelo Fenoll, quiere condenar a Luzi y a la banda.

Las vueltas de la vida hacen que Fenoll conozca bien a Luzi. Lo investigó en uno de sus secuestros. Fue el caso de Marcelo Dezotti, en 2003, en Oncativo.
Dezotti fue rescatado por la Policía sin que su familia pague rescate.
Ahora, Fenoll les propuso juicio abreviado a Luzi y a los otros tres acusados. Los otros son tan pesados como “el Porteño”, pero sin tanto cartel. Se trata de: Eduardo Alexis Cimentón, Leandro Gabriel Jatib (supo estar relacionado a la banda de narcosecuestradores “los Coreanos”) y Roberto Romero, señalado de ser el jefe.
Todos están acusados por asociación ilícita.
Martín Ernesto Luzi, quien fue llevado a Tribunales desde la Cárcel de Cruz del Eje, escuchó la propuesta de juicio abreviado junto a su abogado.
No trascendió el monto de pena. Luzi debe confesar primero para ser condenado después.
“El Porteño” prometió evaluar la propuesta con su defensor.
Pero el que decide es él. Lo está pensando. Como cada vez hizo antes de salir de “caño” a atacar familias.
Como lo hizo cada vez que desaparecía para volver a atacar.

Luzi, Jatib, Cimentón y Romero están presos y acusados de haber armado un grupo delictivo que se dedicaba a asaltar con armas a familias en Córdoba y Gran Córdoba. Se llevaban importantes sumas.
A veces el grupo fingía allanamientos policiales; otras veces forzaban ventanas y puertas y entraban. Actuaban de noche. Las víctimas eran maniatadas, amenazadas y golpeadas con puños o culatazos. La pasaban mal.
El grupo operó al menos entre el 11 de julio de 2023 (Luzi llevaba 8 meses libre) y el 25 de septiembre de ese año. Se movían en un Audi Q5 blanco robado.
La fiscalía entiende que la banda fue una asociación ilícita con roles asignados. Romero habría sido el jefe. “El Porteño” su mano derecha.

11 de julio de 2023. La banda salta una tapia, rompe una reja, baja en el patio de una casa. Tras forzar una puerta, asalta a una mujer y a sus seis hijos. Cuatro eran menores. Los ladrones llevaban armas y uniformes policiales. Las víctimas son atadas y cacheteadas. Se hacen de dinero y joyas. Roban el Audi Q5 y le cambian las patentes.
4 de agosto. Los cuatro acusados y dos hombres más no identificados habrían entrado a una casa tras forzar una abertura. Rompen las cámaras y atacan a la familia. Roban de todo.

4 de agosto. Esa misma noche, el grupo habría escalado una medianera y entra a una casa tras forzar una ventana. Cuando están por atacar a la mujer, se activa la alarma. Huyen.
9 de agosto siguiente. La banda llega en el Audi y en otro auto a un complejo de cinco casas. Rompen un alambrado. Van armados y con rostros tapados. Fingen ser policías y atacan a un matrimonio mayor y a su cuidadora. Las víctimas son atadas, maltratadas y encerradas en el baño. La banda se queda una hora y media y, mediante amenazas, se hace de U$S 30 mil y bienes.

En medio del golpe, la banda se divide. Mientras unos se quedan con los jubilados, Luzi y tres cómplices van a una casa vecina y reducen a un matrimonio familiar de las otras víctimas. Las víctimas son atadas y maltratadas. El hombre es trompeado con fiereza. Les roban U$S 10 mil.
8 de septiembre. El grupo va en dos autos a Salsipuedes. Con una 9 mm, Luzi encañona al dueño de casa y le pega en el rostro. Lo venían siguiendo hacía días. Tanto el hombre como su pareja son atados y amenazados. Mientras cómplices hacen “campana” afuera, Luzi y secuaces roban dinero y bienes, según la causa.
9 de septiembre. La banda salta una tapia y, por el patio, entra a la casa de un comerciante tras romper una puerta ventana. Se apoderan de dinero y distintas pertenencias.

El mismo 9 de septiembre el grupo salta una medianera y, tras forzar una ventana con una barreta, entran a otra casa. Justo arriba la víctima y el grupo escapa.
17 de septiembre. Luzi y banda viajan a Lozada. Según la causa, mientras unos hacen guardia, “el Porteño” y otros entran armados y reducen a un empresario, su esposa y al hijo de 2 años. El hombre es golpeado en la cabeza con una pistola. Todos son atados. La banda huye con dinero.

25 de septiembre. El grupo sale de cacería. Las cosas terminarían mal en barrio Rogelio Martínez: el grupo rompe la puerta de una vivienda para asaltar a un ingeniero. Justo en ese momento, y llamativamente, aparece un móvil de la Guardia Urbana.
Los ladrones trepan al Audi Q5 y escapan. Tras un alerta al 911, se origina una persecución y todo termina en la villa El Chaparral, cuando el auto choca. Cuatro pistoleros son detenidos. Llevan chalecos antibalas, armas, capuchas, precintos plásticos y hasta linternas.

“¿Sos vos? ¿Sos vos en serio?”, dicen que le dijo un policía a Luzi mientras lo esposaba. Serio, “el Porteño” ni respondió.
Esa noche, Luzi volvió a la cárcel. Primero, Bouwer. Después, la de Cruz del Eje. Y no salió más.
Su expediente dice que tiene que cumplir condena por los secuestros hasta 2029. Ahora, se le agregará una segura pena en la Cámara 5ª. Ya supo ser sentenciado en esa Cámara años atrás.
La fiscalía lo acusa por: asociación ilícita, robo calificado por el uso de arma, en poblado y en banda, encubrimiento, violación de domicilio, portación de arma de guerra, privación ilegítima de la libertad, amenazas y resistencia a la autoridad (fue por escapar de la Policía).
“El Porteño” decide si acepta un juicio abreviado. Los otros también.
