Mayoría de jóvenes baleados entre las víctimas
De los 84 asesinatos registrados en lo que va del año en la capital provincial, 54 correspondieron a casos de violencia urbana. Más del 70 por ciento de las víctimas no superaba los 35 años. Ayer murieron dos adolescentes que habían sido heridos a balazos.
Con las dos muertes conocidas ayer a la madrugada de adolescentes que habían sido baleados en distintos episodios de violencia urbana registrados en las últimas horas en la ciudad de Córdoba, la cifra de asesinatos ocurridos en la capital provincial en lo que va de 2014 asciende a 84 crímenes.
La estadística es similar a la anotada en 2013, cuando se registraron 90 homicidios, según un relevamiento propio de La Voz del Interior contrastado con números oficiales.
De esta manera, se mantiene estable la tendencia que marca un aumento del número de asesinatos en los últimos años.
De las 84 víctimas fatales, 60 no habían superado los 35 años: el 71 por ciento de los fallecidos.
Al analizar quiénes y cómo murieron, y dónde han sucedidos estos crímenes, otra vez surge que la violencia urbana entre los jóvenes es la principal causa de muerte violenta en la ciudad.
Los homicidios tienen como escenario los barrios en los que viven víctimas y victimarios, y se advierte una presencia cada vez mayor de armas de fuego, lo que pone en evidencia la facilidad con que corren las pistolas y calibres por vastos sectores de Córdoba.
De los 84 crímenes, 54 corresponden a episodios de violencia urbana: riñas, enfrentamientos entre bandas, ajustes de cuentas. Y en 43 de estos casos, la víctima fatal fue alcanzada por al menos un balazo.
Otro dato concreto que surge al estudiar esta estadística indica que 33 de las 43 fallecidos por un disparo de arma de fuego tenían entre 14 y 35 años (19 aún no habían superado los 25 años).
En la inmensa mayoría de estos crímenes, y según las investigaciones judiciales, víctimas y victimarios ya se conocían y el escenario de la disputa fatal es la misma zona en la que convivían: un radio de unos mil metros aglutina casi siempre a los domicilios de ambos.
Sectores que por lo general presentan una presencia activa de organizaciones dedicadas al narcomenudeo.
Aunque no significa que cada homicidio tenga una relación directa con el comercio clandestino de drogas ilícitas, sí da la pauta de cómo la violencia ha ido aflorando en barrios donde la Justicia aparece como una institución cada vez más lejana.
Información que, en su conjunto, permite generar una radiografía completa sobre cómo es la violencia en la ciudad de Córdoba.

Los dos últimos casos coinciden de manera plena con esta descripción criminal.
Ayer, minutos después de la medianoche, Damián Andrés Taborda (19) murió tras ser baleado en la cabeza en el interior de su casa de Yofre Norte.
Según informó la Policía, él se encontraba en la vereda del domicilio ubicado en Héroes de Vilcapugio al 2300, cuando apareció un nutrido grupo de jóvenes con el que habría tenido encontronazos.
La pelea se produjo de inmediato. Cuando uno de los recién llegados sacó una pistola 11.25, Taborda buscó refugio dentro de su casa. Su atacante lo persiguió y en el living le disparó a quemarropa en la cabeza.
El joven fue internado en estado desesperante en el hospital Córdoba, donde falleció a las 9.
Con la descripción aportada por los amigos de Taborda, los investigadores de Homicidios buscaron un Chevrolet Corsa en el que habrían huido los asesinos. A media mañana fueron detenidos dos jóvenes de 18 a 20 años, domiciliados en la misma zona.
En tanto, buscan a varios jóvenes más.
Por su parte, también ayer a la madrugada murió en el Hospital de Urgencias Mariela Sarmiento (17), que agonizaba desde hacía 24 horas tras ser baleada en la cabeza en barrio Argüello Norte.
Por el caso, permanece detenido un joven de 19 años, Gastón Nicolás Farías, quien era amigo de la joven asesinada.
De acuerdo con la hipótesis que por el momento maneja la Policía, un auto Peugeot 207 que era conducido por Farías frenó frente a un domicilio de calle Gálvez al 7800. Con él iban Mariela, su bebé de 3 meses y la pareja de la joven, un muchacho de 20 años.
Cuando se bajaron, fueron atacados a piedrazos por un grupo de jóvenes que estaba reunido en una esquina de la zona y, según se cree, tenían una larga enemistad con Farías, por motivos aún no aclarados.
Ante esto, Mariela fue a recriminarles a los muchachos que dejaran de arrojar objetos contundentes contra el vehículo porque arriba había quedado el bebé.
En ese momento, Farías volvió al auto, intentó escapar y antes sacó una pistola nueve milímetros y disparó contra sus atacantes. El proyectil impactó en el cráneo de Mariela.
¿Por qué Farías iba armado? ¿Con qué objetivo disparó? Estas son algunas de las preguntas que aún la investigación no logra responder.

