Entrevista exclusiva. La mamá de Agostina Vega rompe el silencio: "Tengo miedo de salir, hay cómplices de Barrelier sueltos"
Melisa Heredia ya es querellante en la causa. Su abogado explica que tiene ingreso a la investigación y no es sospechosa para el fiscal. La madre denuncia complicidad, teme represalias y exige justicia. Qué dijo sobre la toma de denuncias en Córdoba. Habló en exclusiva con La Voz.
“Hay cómplices. Están sueltos. Tengo miedo de salir a la calle”.
La que habla es Melisa Heredia, mamá de Agostina Madeleine Vega, la adolescente de 14 años que fue víctima de femicidio, quien decidió hablar este jueves con La Voz en exclusiva. El fiscal Raúl Garzón le acababa de avisar que la aceptó como querellante en la causa.
Pero la noticia no la alivia. Dice que está en peligro.
“Estamos conformes con la investigación, sí. Pero hay otras personas que están involucradas, que eran del entorno del asesino de mi hija. Jamás pensé que ellos le iban a hacer daño. Por qué no me harían daño ahora los que quieren lograr impunidad en esta investigación”, dice.
Habla de Claudio Barrelier, el exempleado municipal que está acusado de abuso sexual y homicidio triplemente calificado alevosía, criminis causae y por mediar violencia violencia de género (femicidio).
Garzón acaba de dictaminar para él la prisión preventiva. Lo mismo hizo contra los imputados secundarios, Osvaldo Fassetta y Soledad Andreani, ambos acusados de encubrimiento agravado por mediar un contexto de violencia de género. Se descuenta que los abogados apelarán la medida y pedirán la excarcelación.
Resta saber lo que sucederá con Marianela Palmero, la esposa de Barrelier. Aún no fue indagada pero también está acusada por encubrimiento agravado.
Y para la mamá hay más implicados. Estos 38 días que pasaron desde el aberrante crimen le sirvieron, dice ella, para entender que le habían tendido una trampa a ella y a su hija. Y que todo lo hicieron para ganar tiempo y lograr la impunidad.
“Lo soltaron en mayo de 2025 cuando hizo lo mismo con otra chica. Tuvo a un abogado que le pagó una fianza. Los medios me atacaron a mí. Yo me mantuve respetuosa. Ahora quiero que la Justicia me dé una respuesta”, dice.
Se toma un tiempo para secar las lágrimas y sigue: “A pesar del miedo, voy a seguir gritando y pidiendo por mi hija. Estoy viva porque tengo otro hijo, sino me hubiera ido con ella. Era toda mi alegría”.
Melisa sigue hablando en una entrevista con La Voz. Pide que a partir de ahora en las unidades judiciales “se tomen las cosas en serio”. Su abogado, Carlos Nayi, hace otro pedido especial: “Ahora que es querellante se sabe que Melisa es víctima. Los que la atacaron públicamente tienen que llamarse a la reflexión”.
¿Qué espera de la Justicia?
"Espero que hagan justicia por mi hija y que no dejen salir nunca más a los responsables.
"Siempre lo dije: que caigan todos los que tengan que caer.
"Yo confiaba en algunas de esas personas. Pensaba que eran amigos, que jamás serían capaces de hacerle daño a mi hija ni de hacerme pasar por todo esto. Hoy siento que hubo una trampa y que hubo gente que hizo todo lo posible para ganar tiempo y favorecer la impunidad.
"Desde el primer día colaboré con la investigación.
"Fui quien denunció la desaparición de Agostina, quien la buscó sin descansar y quien puso todo lo que tenía a disposición de la Justicia. Nunca tuve nada que esconder.
"Lo único que quiero ahora es que mi hija tenga justicia y que ninguna de las personas responsables vuelva a caminar libre por la calle. A mí nadie me va a devolver a Agostina, pero necesito saber que quienes destruyeron nuestra familia van a pagar por lo que hicieron.
"También quiero que la Justicia revise lo que pasó antes de este crimen.
"A Barrelier ya lo habían denunciado por un hecho gravísimo y estaba en libertad. Si las cosas se hubieran hecho de otra manera, quizá hoy mi hija estaría conmigo. Eso también tiene que servir para que no vuelva a ocurrir con otra familia".
¿Cómo cambió su vida desde el femicidio de Agostina?
"Hay días en los que no tengo fuerzas ni siquiera para levantarme de la cama. Si sigo adelante es únicamente porque tengo otro hijo de ocho años que me necesita.
"Si él no estuviera, sinceramente creo que me habría ido con Agostina. Ella era toda mi alegría, la que llenaba la casa de risas, de chistes y de vida. Hoy en mi casa hay un silencio que duele todo el tiempo.
"Extraño absolutamente todo de ella.
"Cuando cierro los ojos escucho su voz llamándome. Extraño cuando me hacía renegar como cualquier adolescente, cuando me avisaba por mensaje dónde estaba o cuando llegaba de entrenar.
"Agostina hacía patín artístico, estaba federada y tenía muchos sueños. Estábamos organizando con muchísimo esfuerzo su fiesta de 15 años.
"No iba a ser una fiesta lujosa porque somos una familia trabajadora. Un amigo nos había prestado el vestido que a ella le gustaba y todo lo hacíamos con mucho sacrificio. Nos quitaron esos sueños y también las ganas de vivir.
"Además del dolor por perder a mi hija, tuve que soportar que mucha gente hablara de mí sin conocerme. Me inventaron una vida que nunca tuve.
"Dijeron que yo había entregado a mi hija, que estaba vinculada con mafias y con un montón de cosas que son completamente falsas.
"Eso me destruyó psicológicamente. Hoy tengo miedo de salir a la calle porque no sé quién pudo haber creído esas mentiras. Casi no salgo de mi casa. Voy solamente a la verdulería o al kiosco y vuelvo. Vivo con miedo y con un dolor que sé que me va a acompañar toda la vida".
¿Qué mensaje quiere dejar después de todo lo que pasó?
"A mí me hicieron esperar durante horas en la Unidad Judicial. Me veían llorando, desesperada, diciendo que mi hija de 14 años no aparecía, y nadie actuó con la urgencia que correspondía. Sentí que para ellos era como si estuviera denunciando el robo de un celular.
"Si hubieran reaccionado antes, quizás hoy la historia sería distinta.
"También quiero que dejen de juzgar a las madres sin saber la verdad. Yo hice todo por mi hija. Siempre vivió conmigo, siempre la cuidé, siempre estuve presente.
"Todo el barrio y toda la gente que realmente nos conoce sabe la madre que fui. Lo que hicieron conmigo fue muy cruel y espero que quienes me acusaron sin pruebas algún día tengan la humildad de reconocer el daño que causaron.
"Y, por último, quiero decir que no voy a dejar de pedir justicia. Aunque tenga miedo, aunque me cueste salir de mi casa y aunque cada día sea una lucha para levantarme, voy a seguir hablando por Agostina.
"Ella ya no puede hacerlo. Yo sí. Y mientras tenga fuerzas voy a seguir reclamando que todos los responsables paguen y que ninguna otra familia tenga que atravesar un dolor como el nuestro".

