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Llega a juicio intento de homicidio que sería “por encargo”

Es el caso de la kinesióloga que recibió cinco puñaladas en su consultorio, al parecer, por equivocación.

05 de junio de 2015 a las 12:01 a. m.
Llega a juicio intento de homicidio que sería “por encargo”

El ataque a cuchilladas a la kinesióloga que salvó providencialmente su vida ya está en la Cámara 9ª del Crimen para que se realice el juicio a un joven de 25 años por tentativa de homicidio.

No obstante, los abogados de la víctima anticiparon que pedirán se profundicen los elementos que en el expediente indican que se trató de un un crimen por encargo

De este modo, pretenden que al debate oral y público también llegue quien habría encargado ese asesinato.

El sangriento episodio ocurrió el 11 de noviembre del año pasado, a la tarde, cuando Maira Mazzocci (34) estaba atendiendo a una paciente en su consultorio de Lima al 100, centro de la ciudad de Córdoba.

En ese momento, llegó un joven con una mano vendada que insistía en que lo atendieran. La profesional le dijo que estaba ocupada y se aprestó a anotarle un turno en la agenda, momento en que comenzó a recibir una andanada de cinco puñaladas en el tórax.

En el Hospital de Urgencias estuvo 25 días inconsciente y 40 en terapia intensiva.

La investigación llegó hasta un joven que en febrero fue reconocido por la víctima en rueda de presos, a pesar de que se había dejado crecer un profuso bigote y se había cambiado el color del cabello.

El detenido, Pablo Martín Cocciuffo (24), llega a juicio imputado de tentativa de homicidio.

Lo llamativo es que desde un comienzo la investigación policial trabajó con la hipótesis firme de que el agresor actuó en realidad como sicario. La idea de un “crimen por encargo” ronda en varios pasajes del expediente y para los abogados querellantes José D’Antona y Gustavo Chain el ideólogo -o ideóloga- también debe ser llevado a juicio.

Al parecer, Maira no era la destinataria de la agresión.

La línea investigativa, que surgió en la instrucción del fiscal Rubén Caro, sostiene que en el mismo consultorio trabajaba otra kinesióloga, extranjera, que ese día no concurrió a trabajar, tal como lo hacía habitualmente.

El agresor habría sido contratado por una mujer despechada cuyo marido médico mantenía una relación afectiva con la profesional extranjera. El sicario se habría confundido de víctima y apuñaló a la mujer equivocada.

Entre otras medidas pendientes, D’Antona y Chain esperan que se sumen al expediente los entrecruzamientos telefónicos.