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La cadena de la violencia urbana quedó al descubierto en un juicio

En un proceso contra dos acusados de tentativa de homicidio, se evidencia con claridad cómo se han expandido las agresiones y los enfrentamientos.

19 de mayo de 2014 a las 12:01 a. m.
La cadena de la violencia urbana quedó al descubierto en un juicio

“¿Por qué insultaste a mi madre?”. El muchacho miraba fijo a su contrincante, mientras sostenía un revólver calibre 22 en su derecha. La noche empezaba a caer aquel 20 de abril de 2012, en barrio Ciudad de Mi Esperanza, de la Capital provincial, cuando una larga cadena de violencia estaba por llegar a su momento más álgido.

Carlos Daniel “Bebí” Silva (que en aquel entonces tenía 27 años) había llegado en moto ­junto a Gustavo Torio Yost (24), a una de las esquinas de la Manzana 4. Tras bajarse, encargó a Emanuel Elías “Piojo” Zamora (18), con quien habían cruzado golpes e insultos en las últimas semanas. Todo había comenzado porque un hermano de “Piojo”, Ezequiel Alejandro “Tatú” Zamora (20), estaba saliendo con una adolescente que supo ser novia del “Bebí”.

A partir de entonces, hubo diferentes peleas que involucraron a cada vez más gente de ambos bandos, según se puede rastrear en el expediente judicial. En una de estas ocasiones, “Bebí” le disparó cuatro veces a “Piojo”, con la intención de amenazarlo, ya que ningún proyectil llegó a herirlo.

Al ver esa noche que su contrincante estaba otra vez armado, “Piojo” intentó salir de la zona, momento en que “Bebí”

lo golpeó con su revólver. No obstante, el primero logró correr y escapar de allí. Ante esto, el atacante dio media vuelta y arremetió contra el hermano “Tatú”, que también se encontraba en esa vereda.

“Lo agredió pegándole un golpe de puño y luego con la culata del arma. Seguidamente, lo empujó hacia la pared, y mientras Zamora se encontraba inclinado le manifestó: ‘Te voy a matar’ y le apoyó el arma en la cabeza y le efectuó un disparo que le impactó en la región frontal”. Los médicos del Hospital de Urgencias lograron salvarle la vida a “Tatú”, que quedó con graves secuelas. La investigación avanzó y Silva y Torio Yost fueron detenidos e imputados por el fiscal de Distrito 3 Turno 1, Miguel Oyhanarte.

Ahora, al ventilarse el juicio en la Cámara 6ª del Crimen de la ciudad de Córdoba, la fiscal María Inés Ferreyra pidió 12 años de condena para Silva, acusado de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa” y la absolución “por la duda” para Torio Yost, quien siempre se defendió argumentando que aquella ­noche sólo había llevado a su amigo hacia esa esquina, ignorando que iba a pegarle un tiro al otro joven.

En tanto, la defensa de Silva solicitó que le cambiaran la carátula lega porque “no estaba probada la intención homicida”, y pidió cuatro años de cárcel.

Este martes se conocerá el fallo del juez unipersonal Alberto Crucella.