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La acusan de ayudar a su hijo para que mate a otro joven de un tiro

La mujer le habría dado el revólver. El confeso matador tenía 16 años cuando ocurrió el drama callejero en Alta Gracia. La víctima, mientras agonizaba, recibió patadas y trompadas. Instancia final en el juicio oral.

14 de febrero de 2017 a las 12:51 a. m.
La acusan de ayudar  a su hijo para que mate a otro joven de un tiro
El acusado está alojado en el Complejo Esperanza.
  • La mujer le habría dado el revólver.
  • El confeso matador tenía 16 años cuando ocurrió el drama callejero en Alta Gracia.
  • La víctima
  • mientras agonizaba
  • recibió patadas y trompadas.
  • Instancia final en el juicio oral.

Los dos jóvenes estaban enfrentados desde hacía tiempo. Las cosas iban a terminar de la peor forma. Bastó que se encontraran en una canchita de fútbol para que se fueran a las manos. El de 16 años se marchó hasta su casa y regresó con un revólver calibre 22. Acto seguido, comenzó a gatillar el arma varias veces hasta que un balazo finalmente salió y dio en el cuello de su contrincante.

La víctima cayó al suelo y, mientras agonizaba, recibió una andanada de golpes, tanto patadas como trompadas. Finalmente, murió a la vista de todos.

El terrible drama sucedió en la ciudad de Alta Gracia, en 2015.

Según la investigación judicial, el homicida recibió ayuda de su propia madre. La mujer le habría entregado el revólver para que mate al otro muchacho y los problemas se acaben de una vez.

Ahora, el joven, que tenía 16 años cuando ocurrió el asesinato, está siendo juzgado en los tribunales de Córdoba.

Junto a él, en el banquillo de los acusados, está sentada su madre, acusada como supuesta coautora del homicidio agravado. Hay un tercer acusado: es otro joven, hijo de la mujer, y hermano del principal imputado. Lo acusan por lesiones: es que pateó a la víctima antes de que muriera.

El caso, otra cruda historia de violencia urbana, se realiza en la Cámara 7ª del Crimen de Córdoba. El principal imputado –Gonzalo Leonel S.– ya admitió la autoría del homicidio ante los jueces, aunque aclaró que, en realidad, no quiso matar a nadie. Además, reconoció que estaba drogado.

El juicio, que se desarrolla a puertas cerradas (porque el principal acusado era menor de edad cuando pasó todo), entró en su etapa definitiva. Mañana serán los alegatos finales.

Brutal asesinato

“¡Che hijo de p... me la vas a pagar! ¿Viste cómo me dejaste el ojo la otra vez? Vení c..., vamos a pelear mano a mano. Vení si tenés nafta para bancártela”.

Eso le gritó Gonzalo Leonel a su rival, Ezequiel Tejada (18), aquella tarde del 8 de enero de 2015 en la plaza Divino Niño en la ciudad de Alta Gracia.

La plaza hacía las veces de una improvisada cancha de fútbol. Precisamente, aquel jueves, se disputaba un “picado”.

Tras la provocación, según consta en la causa, Tejada se le fue encima al joven de 16 años, pero este salió corriendo hasta su casa, ubicada a pocos metros.

De allí salió, según testigos, metiéndose un arma en el pantalón.

Según la causa, su madre –Carmen Liliana S. (57)– le facilitó el arma para que lo asesine.

El menor corrió hasta donde estaba su rival, sacó el 22 y le apuntó directo a la cabeza.

Testigos dirían luego que el muchacho gatilló varias veces el arma. “Hizo clic, clic, clic... Hasta que se produjo el disparo”, comentó un vecino en el juicio.

El balazo fue certero y se incrustó en el cuello de Tejada, quien cayó al suelo de tierra con apenas un hilo de vida.

Fue entonces que otras personas se acercaron y comenzaron a patearlo, principalmente en la cabeza y el tórax, hasta que murió.

Según la causa, quienes lo golpearon, indefenso, fueron el autor del disparo, un hermano (Jonathan Gabriel S., alias “Tero”) y la madre de ambos.

Instancia final

El fiscal Marcelo Altamirano tiene claro que Gonzalo Leonel L. (preso en Complejo Esperanza) cometió el crimen adrede. Por algo, gatilló varias veces el arma hasta que el disparo salió. Pedirá que sea declarado culpable.

También pedirá condena para su hermano por lesiones graves.

La duda central está en el rol de la madre: son pocos los testigos que aceptan haber visto a la mujer cuando supuestamente le entregó el arma a su hijo. Además, el menor homicida habría sido visto esa misma tarde cometiendo dos asaltos callejeros con esa arma.

La duda siempre beneficia al reo. Y si hay duda en un juicio, tiene que haber absolución.

Un muchacho conflictivo en Complejo Esperanza. El joven acusado por el crimen permanece preso en el Complejo Esperanza. Allí está conceptualizado como un adolescente conflictivo y con serias adicciones a drogas.

Trascendió que su madre habría tenido a su cargo una whiskería en Alta Gracia, donde años atrás se cometió un crimen.

Si el joven es hallado culpable del crimen, no se le dictará condena. Su caso será girado a un juez de Menores, quien decidirá su futuro.