Córdoba. La Justicia investiga cómo murió Tomás Orihuela, qué pasó con los policías y por qué estaba en una comisaría
Tras la muerte del joven, la fiscalía analiza cámaras, celulares y los procedimientos de los uniformados en la comisaría 6ª de Córdoba. La familia del muchacho fue aceptada como querellante. Denuncia que hubo apremios ilegales. La causa tiene nuevo fiscal.
La vida de Tomás Elías Orihuela (19), el joven detenido dos veces en menos de 48 horas en barrio Bajo Pueyrredón, zona sudeste de la ciudad de Córdoba, ahora se escribe en pasado: lo sacaron casi sin vida de la comisaría 6ª durante la noche del sábado pasado y murió este lunes en el hospital Eva Perón.
Según la Policía, intentó ahorcarse con un buzo. Según la familia del joven, murió en manos de la fuerza, por acción u omisión.
La versión oficial habla de que un uniformado encontró a Orihuela mientras agonizaba. Llamó a sus pares. Le realizaron tareas de reanimación.

Gracias a estas maniobras —sostienen las autoridades— llegó con vida al Hospital Córdoba, donde le diagnosticaron muerte cerebral. Luego lo trasladaron al Hospital Eva Perón, donde el pasado lunes por la noche murió.
Pero, ¿por qué el sábado había sido alojado solo, en una celda, a pesar de que no pesaba sobre él pedidos de capturas vigentes?
¿Cómo pasó tantas horas preso en una comisaría? ¿Debería haber sido atendido por un médico forense y trasladado a una unidad de aprehensión?
Son algunas de las preguntas que resuenan en la fiscalía de Andrés Godoy.
La fiscal Silvana Fernández, quien inició la investigación, se apartó por una cuestión muy concreta: debía perseguir a su propio personal de territorio, dado que en sus pesquisas participan comisionados de la unidad judicial 11, a cargo de las actuaciones previas a la muerte del joven.
Por eso el Ministerio Público Fiscal (MPF), tras el apartamiento de Fernández, puso al frente a Godoy.
En paralelo, la abogada que representa a la madre del joven, Marta Rizzotti, confirmó en diálogo con La Voz que fueron aceptados como querellantes en la causa. Tuvo palabras de reconocimiento hacia Godoy: “Sabemos que va a llevar la causa a un buen destino”, dijo.
“La familia sostiene que Tomás fue víctima de un abuso policial y niega de plano que haya muerto ahorcado por sus propios medios”, sentenció Rizzotti.
Cámaras, celulares y autopsia: cómo murió Orihuela
El fiscal Godoy ya cuenta en su despacho con las filmaciones captadas por las cámaras de seguridad de la comisaría 6ª.
Tendrá que ver si las cámaras llegaron a captar el momento y el lugar donde sucedieron los dramáticos hechos.
También instruyó un pedido para que se realice una apertura de cinco celulares, propiedad de los policías intervinientes en las detenciones de Orihuela.
Por estas horas, se espera el resultado de la autopsia que arrojará dos datos centrales. En primer lugar, el fiscal podrá conocer si el joven realmente murió por ahorcamiento y si hubo, o no, golpes previos.

Pero además, podrá observar si las heridas en el cuello de Orihuela son compatibles con las marcas que puede dejar un lazo hecho con un buzo.
Los familiares dicen que no. “La herida que tiene Tomás en el cuello es fina. El buzo le hubiera hecho un moretón grueso”.
En paralelo, Godoy corre tras una vía mucho más sencilla de investigar, que tiene que ver con los procedimientos previos a la muerte.
Las detenciones en barrio Bajo Pueyrredón
El viernes por la madrugada ocurrió la primera detención.
La Policía detuvo a Orihuela durante un operativo de saturación encabezado por el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros. Para la fuerza, había dos órdenes de captura vigentes: eso aparecía —según información oficial— en el sistema.
Lo llevaron a la 6ª a las 16.
Doce horas más tarde, ya a las 4 de la madrugada, una sumariante de la unidad judicial 11 iba a ordenar su libertad porque constataría que los pedidos de captura no estaban vigentes, según trascendió.

Luego, el sábado, lo volvieron a atrapar en la calle, cerca de su vivienda.
El joven dijo que había un error.
Sin embargo, en el sistema policial saltaba otra vez el color rojo: “pedido de captura vigente”, según fuentes oficiales.
Fue llevado a la misma comisaría donde funciona la unidad judicial que había ordenado la libertad.
Pero esta vez, alrededor de las 21, alguien lo encontraría con signos vitales apagados.
La versión policial ya es conocida.
Para la familia, no había motivos para volver a encerrar a Tomás. Pero además, esos mismos sumariantes habían dicho que no debía de estar preso.
“No lo soltaron porque presuntamente no tenía el oficio de libertad que le habían entregado, ellos mismos, el día anterior. Ese documento, junto con un oficio judicial que lo obligaba a asistir al Patronato del Liberado, habrían quedado dentro de un cajón, bajo llave, en la unidad”, apuntó Rizzotti.
Ahora el fiscal deberá investigar por qué habían quedado bajo llave dos documentos personales de Orihuela. Y por qué falló la comunicación entre los sumariantes.
La muerte del joven Orihuela
El pronóstico clínico que se conoció horas después de que el chico fuera trasladado al hospital era desalentador.
El sábado, los médicos dijeron que podía padecer una muerte cerebral, cosa que fue confirmada mediante una tomografía de su cabeza que se realizó en el Hospital Eva Perón.
Cuando los familiares del joven conocieron el diagnóstico rompieron en llanto y furia. Hubo incidentes menores en la sala de espera del centro médico.
Minutos más tarde, les informaron que había fallecido.
El ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, dijo sobre el suceso: “Me comuniqué con los familiares y les aclaré que si hubo negligencia o accionar por fuera de la ley se sabrá, porque ya se pusieron a disposición de la Justicia todas las pruebas”.

