Violencia de género. Imputaron a un segundo sospechoso por crear desnudos falsos de estudiantes en Salta: hay 11 víctimas
La Justicia investiga la manipulación de fotos reales de alumnas de la Universidad Nacional de Salta para subirlas a sitios pornográficos, un caso que sienta precedentes bajo la Ley Olimpia.
La causa que investiga la publicación de imágenes íntimas falsas generadas con Inteligencia Artificial (IA) sumó este martes a un segundo imputado de 26 años.
El hecho afecta a once estudiantes y a la decana de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta.
Un segundo implicado en la mira judicial
El Ministerio Público Fiscal informó que el nuevo acusado enfrenta cargos por el delito de lesiones graves agravadas por mediar violencia de género reiteradas. Durante la audiencia, la fiscal Mercedes de la Cuesta detalló las pruebas que vinculan al joven con la maniobra digital.
Este sospechoso se suma a un primer detenido de 28 años, también compañero de facultad de las víctimas. Según la investigación, el modus operandi consistía en tomar fotos reales de redes sociales y convertirlas en desnudos mediante aplicaciones de IA para luego difundirlas en portales sexuales.
Impacto emocional y medidas de prueba
Hasta el momento se identificaron al menos 43 imágenes manipuladas. "Las fotos originales son reales y las que están subidas en esa plataforma son exactamente iguales, nada más que están sin ropa", explicó la fiscal Verónica Simesen de Bielke.
El daño psicológico reportado por las víctimas incluye cuadros de ansiedad y ataques de pánico. El hostigamiento digital obligó a muchas de las jóvenes a modificar sus rutinas diarias y a asistir acompañadas a cursar por temor a su integridad.
La jueza Victoria Montoya Quiroga dispuso la libertad del segundo imputado bajo medidas sustitutivas. No obstante, se ordenó el secuestro y peritaje de su teléfono celular y computadoras para profundizar el análisis de la evidencia recolectada.
El marco de la Ley Olimpia
El proceso judicial se encuadra en la Ley Olimpia, que reconoce la violencia digital como una forma de violencia de género. Esta normativa penaliza la difusión no consentida de material íntimo, incluso cuando se trata de representaciones manipuladas tecnológicamente.
"Queremos que las víctimas puedan concluir sus estudios tranquilas", remarcó Simesen de Bielke, advirtiendo que el uso de estas aplicaciones no es una diversión sino un delito con responsabilidad penal.


