Un violento tornado de aproximadamente 450 metros de ancho atravesó la ciudad de Enid, en el norte de Oklahoma, durante la noche del jueves.
El fenómeno meteorológico, que se mantuvo en tierra por más de 14 kilómetros, dejó un rastro de destrucción que incluye edificios comerciales convertidos en metal retorcido y al menos 40 viviendas con daños severos, algunas de las cuales fueron arrancadas completamente de sus bases de concreto.
Resiliencia en el epicentro de la tormenta
Raeann Hunt, una residente local, describió a la agencia AP los momentos de terror que vivió junto a su familia dentro de un refugio de concreto mientras el tornado impactaba su hogar.
"Se dirige directamente hacia nosotros", recordó haber pensado antes de escuchar el rugido del viento y el sonido de vidrios rompiéndose.
Aunque su casa de ladrillo sufrió daños graves en el tejado y las ventanas, ella y sus acompañantes resultaron ilesos.
El gobernador de Oklahoma, Kevin Stitt, destacó tras recorrer la zona: "Estamos muy agradecidos de que no hubiera pérdida de vidas".
La ausencia de víctimas fatales se atribuye a la cultura de prevención en el estado, donde los habitantes están entrenados para monitorear alertas meteorológicas y utilizar cuartos seguros o refugios subterráneos.,
Operativos de emergencia y daños a infraestructura
La policía y los bomberos realizaron múltiples rescates de vecinos atrapados entre los escombros, mientras que voluntarios de estados vecinos como Kansas se sumaron a las tareas de limpieza.
Además del área residencial, la base aérea de la zona reportó daños en vallas y equipos, lo que obligó a su cierre temporal para restablecer los servicios de agua y energía.