Norjak. El hombre que saltó de un avión con 200 mil dólares y se esfumó: el mayor misterio irresuelto del FBI
Conocido popularmente como D. B. Cooper, el sujeto secuestró un vuelo comercial en 1971, huyó en paracaídas en medio de una tormenta y su identidad sigue siendo un enigma.
El caso conocido bajo el código interno "Norjak" representa el único secuestro aéreo sin resolver en toda la historia policial de los Estados Unidos. El 24 de noviembre de 1971, en la víspera de Acción de Gracias, un pasajero no identificado abordó el vuelo 305 de Northwest Orient en Portland.
El hombre, descrito de unos 45 años y vestido con un traje oscuro, entregó una nota a la auxiliar de vuelo Florence Schaffner tras el despegue.
La amenaza de la bomba en la cabina
Ante la incredulidad inicial de la azafata, el secuestrador fue directo para captar su atención: "Señorita, mejor lea lo que hay en esa nota. Tengo una bomba".
El mensaje escrito exigía la entrega de 200.000 dólares en billetes de 20 y cuatro paracaídas civiles a cambio de no hacer estallar la aeronave en el aire.

Para demostrar que hablaba en serio, abrió su maletín y exhibió ante la mujer varios cilindros rojos conectados con cables a una batería.
Tras aterrizar en la ciudad de Seattle, las autoridades cumplieron sus exigencias económicas y el secuestrador liberó ilesos a los 36 pasajeros del avión.
Un salto hacia la oscuridad
Con el botín a bordo, Cooper retuvo a parte de la tripulación y ordenó a los pilotos despegar rumbo a México volando a unos 3.000 metros de altitud.

A las 20:13, en medio de una severa tormenta sobre el suroeste del estado de Washington, el secuestrador abrió la compuerta trasera del Boeing 727.
El piloto le preguntó a través del interfono de la nave si había algo que pudieran hacer por él, a lo que respondió con un tajante "¡No!".
Inmediatamente después, el hombre saltó en paracaídas hacia la oscuridad absoluta con el dinero atado a su cuerpo y desapareció para siempre.
Las pistas ocultas en el río Columbia
A pesar de desplegar una búsqueda exhaustiva por aire y tierra que abarcó más de 70 kilómetros cuadrados, las autoridades no hallaron rastros del paracaidista.
El único avance significativo ocurrió nueve años después, en febrero de 1980, cuando un niño de ocho años encontró 5.880 dólares semidestruidos.

El dinero estaba enterrado cerca de la orilla del río Columbia y los números de serie coincidían exactamente con los del rescate entregado por la policía.
Este fortuito descubrimiento respaldó la teoría del FBI de que el misterioso pasajero probablemente no sobrevivió a la caída dadas las extremas condiciones.
El cierre definitivo de la investigación
A lo largo de 45 años de incesante trabajo, la agencia estadounidense investigó a más de mil sospechosos sin lograr identificar de manera concluyente al autor.
Finalmente, el 12 de julio de 2016, el FBI anunció de manera oficial que daba por terminada la investigación activa de este histórico expediente criminal.
La institución argumentó la necesidad de enfocar sus limitados recursos hacia "prioridades más urgentes", cerrando así uno de los episodios más fascinantes de la criminología.

