Córdoba. “Lo hice para darle de comer a mi hijo”, dijo tras robar un celular con violencia: le dieron 5 años y 2 meses

En tiempo récord, un joven robó y fue condenado por el sistema de flagrancia en Córdoba. Su caso vuelve a dejar en evidencia la alta reincidencia, el consumo de drogas y la exclusión social de quien delinque y no puede reinsertarse.

25 de mayo de 2026 a las 05:56 p. m.
“Lo hice para darle de  comer a mi hijo”, dijo tras robar un celular con violencia: le dieron 5 años y 2 meses
El joven fue detenido y sometido a régimen de flagrancia. (Imagen ilustrativa)

El diagnóstico está trazado en la Justicia de Córdoba desde hace tiempo.

Jueces, fiscales y abogados coinciden que, en su gran mayoría, hay un patrón que se repite en los jóvenes detenidos y condenados por robo en Córdoba: padecen un elevado consumo de drogas, son excluidos de la sociedad y han quedado fuera de la educación desde chicos.

Reconozco los hechos. Soy responsable. Estoy arrepentido. No tengo un trabajo fijo y por mi hijo hice esto de delinquir, para darle de comer a él. No era la manera, pero no encontré otra opción”.

Así se expresó Maximiliano Alberto Maldonado, un joven de 30 años, luego de haber sido condenado hace horas en juicio abreviado en Córdoba tras un asalto callejero: con una llave inglesa, amenazó con violencia a un joven peatón para robarle un celular. El asalto ocurrió en abril pasado en barrio Nueva Córdoba. Como fue detenido a los minutos, fue sometido al flamante régimen de flagrancia.

En juicio “exprés” y abreviado, Maldonado fue condenado poco más de 30 días después a la pena de 5 años y 2 meses de cárcel, por la jueza Soledad Cañete.

La magistrada avaló la postura del fiscal de Flagrancia Pablo Cuenca Tagle, quien caratuló el caso como robo calificado por uso de arma y resistencia a la autoridad.

Maldonado llevaba apenas pocos días libre, tras haber cumplido una condena por robo, cuando volvió a caer preso otra vez.

Su caso se convierte en otro ejemplo más de aquellos jóvenes que roban, caen presos, salen y vuelven a caer en una reincidencia que pareciera no tener fin.

Ahora bien, al analizar sus datos personales, surge también una compleja existencia desde chico y atravesada por adicciones y exclusiones. Toda una -otra- falla del sistema.

Maldonado refirió que es miembro de una familia numerosa y que es padre de un niño. Reconoció tener una fuerte adicción a las drogas, sobre todo a la cocaína.

Cuando se le preguntó su nivel de educación, dijo que dejó la escuela en 4º grado cuando tenía 9 años. Dijo que fue “expulsado” por una pelea. Añadió que, ya estando preso, retomó los libros en la cárcel.

Señaló que, hasta que cayó preso, se ganaba la vida haciendo changas en el Mercado de Abasto.

En relación a su adicción a las drogas, enfatizó que comenzó a consumir a los 13. Nunca hizo tratamiento para curarse, aunque señaló que está dispuesto a hacerlo en prisión.

La realidad indica que los “tratamientos” –cuando se hacen- chocan en las cárceles de Córdoba con un nivel de consumo de estupefacientes por demás elevado, toda vez que la comercialización de drogas es un gran negocio que llevan adelante muchos "plumas" con sus estructuras en los pabellones con un aceitado nivel de complicidades varias.

"Robé para mi hijo"

En su admisión tras el robo, Maldonado dijo que tiene un hijo de 7 años. Enfatizó que robó por y para él y para darle de comer.

Su abogado, el defensor público Nazareno López Ghiano, señaló que Maldonado “transitó su vida atravesado por fracasos del Estado”.

Dijo que el joven abandonó la escuela tras un conflicto, se lo marginó y que tuvo un acercamiento temprano a las drogas, a lo que consideró también “una falla del Estado”. Enfatizó el defensor que hay un “fracaso del Estado” cuando una persona que recupera su libertad “no tiene otras oportunidades” y “se ve en la necesidad de cometer delitos”.

La jueza tomó nota.

Violento asalto con una llave

El último robo que cometió fue un típico asalto callejero.

En los primeros minutos del viernes 3 de abril pasado, Maximiliano Alberto Maldonado asaltó a un joven peatón en avenida Ambrosio Olmos y calle Richardson, en Nueva Córdoba.

Con toda impunidad, le apoyó una llave inglesa en el cuello al joven (causándole dolor), lo amenazó y le robó un I-phone, tras lo cual salió corriendo.

El joven comenzó a perseguirlo a los gritos. Esto fue visto por un policía que le dio alcance y lo atrapó. El ladrón se resistió a las trompadas.

Maldonado fue sometido al esquema de flagrancia de la Justicia cordobesa. Un mes después, ya fue condenado otra vez.

En su legajo cuenta que es reincidente. Desde 2019, no ha dejado de ser condenado una y otra vez por robos.

En marzo, había sido sentenciado, pero quedó en libertad. Robó en abril y volvió a ser sentenciado.

El fiscal Cuenca Tagle arribó a un acuerdo de juicio abreviado con el defensor. Para que se dé ese acuerdo, el ladrón tiene que confesar y mostrarse arrepentido, lo que Maldonado hizo.

El fiscal remarcó que el joven tiene todavía chances de reinsertarse si trata su adicción a las drogas.

La jueza avaló el acuerdo y terminó sentenciándolo a 5 años y 2 meses de cárcel, una pena levemente menor a lo solicitado por el fiscal.