El grito de la angustia sigue vigente
Pasaron cuatro años de la desaparición de Andrea Castana. Las preguntas siguen volando en el aire sin que la Justicia de Córdoba haya tenido la capacidad –o la voluntad– de contestarlas.
El grito desesperado de Andrea Castana en medio de la montaña, al ser atacada por un hasta hoy desconocido agresor, aún resuena en Villa Carlos Paz como un eco de la desidia y la impunidad.
Las horas que transcurrieron entre el 11 y el 13 de marzo de 2015 pasaron a ser desde entonces las más dramáticas y angustiantes de las que tengan recuerdo los vecinos de la villa serrana.
En una ciudad sacudida por crímenes que dejaron al desnudo el accionar de mafias y bandas vinculadas al narcotráfico, muchas veces con connivencia policial (como los casos de Pablo Jossen e Ián Durán o el asesinato del empresario de la noche Hugo Scalise), lo ocurrido en marzo de 2015 tuvo repercusiones y reacciones que resultaron mucho más profundas.
La era de las comunicaciones hizo que la noticia se difundiera en minutos. Andrea, la chica que muchos vecinos se cruzaban a diario a la salida del colegio, en el supermercado, en el gimnasio o en un bar, estaba desaparecida. La viralización fue instantánea. La búsqueda también. La sociedad se convulsionó como pocas veces, y en muy poco tiempo.
A la desesperación con la que cientos de vecinos se sumaron para rastrillar la montaña donde Andrea había desaparecido, se sumaba la de los medios de comunicación, la de los funcionarios y la de curiosos que esperaban expectantes en la base del Cerro de la Cruz.
La primera noche de búsqueda fue un caos. No menos de 100 voluntarios se abalanzaron sobre el cerro dejando todo tipo de huellas. Por la noche, desde el Centro se podían observar los cientos de linternas que patrullaban la montaña.
Fueron horas interminables. Con un movimiento de efectivos, rescatistas y fuerzas de seguridad jamás registrado en la zona.
En medio de la búsqueda de Andrea, otra noticia impactó como un mazazo: en el rastrillaje, habían encontrado el cuerpo de Hernán Sánchez. El fotógrafo, sobre el cual su familia reclamaba con un grito desesperado –e ignorado– como desaparecido desde el 18 de diciembre de 2014, fue encontrado con heridas punzantes y en avanzado estado de descomposición.
A la angustia colectiva por Andrea se sumaba así la de Hernán.
Fue entonces cuando se habló de un tercer cuerpo, de un cuarto, se dijeron muchas cosas. El paso de las horas iba elevando la tensión y la expectativa. Había medios y canales en vivo como nunca antes. Primero llegaron los provinciales; luego, los nacionales.
En la mañana del día 13, llegaron los primeros –y malos– indicios: habían encontrado la ropa de Andrea sumergida en un estanque, cerca de un pequeño quiosco abandonado a metros del camino que sube a la cruz. La novedad era devastadora. Sólo faltaba encontrar el cuerpo.
Eso sucedió por la tarde. El cadáver, con evidentes signos de violencia física y de haber intentado defenderse de un ataque, yacía desnudo debajo de las raíces de un gran árbol, tapado con piedras y a metros de una huella poco transitada de espesa vegetación.
Desde entonces, los ojos de los carlospacenses y, ¿por qué no?, de todos los cordobeses, se posaron sobre la Justicia. La angustia se transformó en un reclamo intenso que fue replicado en decenas de marchas. Algunas fueron multitudinarias, históricas e irrepetibles para una comunidad que mostraba hasta el momento la apatía como un sello distintivo.
Se conformaron grupos de investigación especiales, se designó una fiscalía extraordinaria abocada a la investigación de las muertes en el cerro.
Pasaron cuatro años. Las preguntas siguen volando en el aire sin que la Justicia de Córdoba haya tenido la capacidad –o la voluntad– de contestarlas.
¿Quién asesinó de esa manera tan brutal a Andrea? ¿Cómo murió Hernán?
* Corresponsalía Carlos Paz

