Era la tercera vez que Claudio Barrelier (33) estaba frente al fiscal Raúl Garzón por el crimen de Agostina Madeleine Vega (14). Su mirada permanecía perdida, las manos estaban quietas. De a ratos se rascaba la cabeza. De pronto, se tapó los ojos. Fue cuando escuchó la imputación definitiva: “abuso sexual con acceso carnal, en concurso real; homicidio triplemente calificado, por alevosía, criminis causae y por mediar violencia de género (femicidio)”.
“Se quebró. No parecía aquel hombre que pudo engañar a todos en las primeras horas posteriores al asesinato”.
La escena fue descripta por fuentes judiciales. Sucedió este martes en el segundo subsuelo de Tribunales II de Córdoba, adonde fue trasladado, desde la Cárcel de Bouwer, el principal sospechoso del homicidio.
Garzón le detalló cada uno de los hechos durante algo más de dos horas.
Finalmente, le informó a Barrelier que ya no queda nada de aquella lejana primera imputación que pesaba en su contra, por privación ilegítima de la libertad.

Así había sido acusado, y detenido, pocos días después de la madrugada del domingo 24 de mayo pasado. Agostina estaba desaparecida. Y Barrelier había logrado desviar el foco hacia otros sospechosos.
Luego las cosas cambiarían de manera vertiginosa.
Según la hipótesis actual del fiscal, Agostina fue engañada, abusada sexualmente y estrangulada por Barrelier en la vivienda de Juan del Campillo al 800, en barrio Cofico de Córdoba. Tras el femicidio, de acuerdo al fiscal, Barrelier consiguió un Ford Ka negro y desechó los restos en un descampado de barrio Ampliación Ferreyra.
“Las pruebas contra Barrelier son lapidarias”, aseguró una alta fuente investigativa.
A tres semanas del femicidio, Barrelier quedó acusado por homicidio triplemente calificado.
Frente a esto –y a expensas de su defensor público, Jorge Cassini– el exempleado municipal optó por desconocer los hechos y se abstuvo de declarar en la indagatoria.

Pasado el mediodía, una unidad del Servicio Penitenciario de Córdoba (SPC) lo volvió a trasladar a la cárcel de Bouwer.
Permanecerá detenido.
Se encuentra aislado en una celda de Bouwer que es monitoreada las 24 horas del día, según confirmaron fuentes oficiales.
Este miércoles serán indagados los otros dos acusados: el inquilino de la casa de Juan del Campillo, Osvaldo Fassetta, y la amiga de Barrelier, Soledad Andreani.
Pesa sobre ambos una acusación seria, aunque secundaria: encubrimiento agravado por mediar un contexto de violencia de género.
No se descartan nuevas calificaciones, tal como sucedió con el principal acusado.

Por el momento, se desconoce cuál será la postura de ambos ante el fiscal.
Se especula con que ambos negarán los hechos y se abstendrán de declarar.
Los cambios en la situación judicial de Barrelier
En ámbito tribunalicio se esperaba que este martes Barrelier quedara parado en el peor de los escenarios judiciales.
Y así fue.
El fiscal cambió la imputación inicial que ahora se convirtió en un homicidio triplemente calificado, además de la acusación de abuso sexual.
De probarse estas acusaciones, al sospechoso le cabría la pena máxima de prisión perpetua.
Fuentes con acceso a la causa explicaron en diálogo con La Voz el porqué de cada una de las acusaciones.
Bien se sabe que la primera reacción de Garzón había sido detener al exempleado municipal, cuando Agostina aún se encontraba desaparecida. En ese entonces, se comenzaba a desandar una larga investigación que, según quienes saben sobre su curso, aún tiene “mucho por delante”.

“La acusación por presunto abuso sexual le corresponde al sospechoso porque los resultados de la autopsia permiten inferir que en el domicilio de Barrelier hubo un ataque sexual contra Agostina”, dijo una alta fuente investigativa.
En ese sentido, detalló que para el fiscal la menor fue sometida sexualmente y obligada a mantener relaciones con el acusado.
“No hay evidencias sobre la participación de terceros. Según las evidencias con las que se cuenta hasta el momento, la habría violado y luego la habría asesinado”, comentó la misma fuente.
Y agregó: “Luego se habría cometido otro delito”.
Este segundo delito es el aparente homicidio, que no se encuentra absorbido en la figura del abuso pero que será juzgado, de mantenerse las imputaciones, en el mismo acto procesal, porque para los pesquisas formó parte de un mismo cuadro delictivo.
En el caso del homicidio, la fiscalía plantea que Barrelier habría actuado con alevosía (por el modo de matar, que habría sido por estrangulación) y como un modo de ocultar el acto precedente que habría sido el abuso sexual.

Por ello, el segundo agravante es el de criminis causae. Esta figura se aplica cuando un delincuente comete un delito mayor para lograr la impunidad en otro hecho anterior. “Dicho de manera sencilla, la mató para ocultar el ataque sexual”, dicen los pesquisas.
Finalmente, el tercer calificante del homicidio es la violencia de género que habría mediado en el crimen. “La mató por el solo hecho de ser mujer”, explica la fuente consultada para aclarar que se trató de un femicidio.
Las hipótesis en torno al crimen
En cuanto a los otros dos acusados, fuentes judiciales son tajantes: “No hay elementos de peso para sostener que hayan actuado con un mayor grado de involucramiento”.
Para los investigadores, Fassetta pudo haber ocultado información de valor para la familia de Agostina.
En concreto, su tarea habría sido la de aportar datos contra una tercera persona para alejar el foco de la sospecha de la figura de su amigo Barrelier.
Una filmación mostraría a Fassetta cuando ingresa a la vivienda de Juan del Campillo en la mañana del domingo, a pocas horas de ocurrido el crimen de Agostina.
Horas más tarde, el inquilino de Barrelier se mantuvo cerca de Melisa Heredia, la madre de Agostina. “Le decía que Claudio no había hecho nada malo", comentan allegados de la mujer.

Su defensor asegura que es inocente y es un "perejil".
Según la causa, Soledad Andreani le prestó su vehículo a Barrelier. “El acusado usaba a menudo ese Ford Ka negro. Lo habría utilizado, esta vez, para trasladar los restos del cuerpo de Agostina en tres baldes de 20 litros, que cargó en el baúl y en la parte trasera”, dijeron los pesquisas.
Además, la mujer estuvo presente en la primera comunicación fehaciente que hubo entre el exempleado municipal y Gabriel Vega, el papá de Agostina.
“En la madrugada del domingo 24 de mayo, Gabriel habló con Barrelier. En ese momento estaba presente Soledad, que respondió preguntas y colaboró con el acusado a sobrellevar la conversación”, explicaron fuentes del caso.

No obstante todo lo anterior, para la fiscalía hay un camino que se impone. “Barrelier actuó solo, sin apoyo durante las horas del crimen. No hubo actos de venganza o grupos narcos involucrados”, dijeron desde la pesquisa.
Y lo que es todavía más importante, es que para los investigadores Agostina asistió sola y engañada a una cita con Barrelier. “Iba con la idea de armar un regalo para su mamá. Nadie la entregó”, dijeron.
Investigación en desarrollo
Para el abogado querellante por parte de los abuelos de Agostina, Carlos Nayi, las nuevas imputaciones dan un poco de tranquilidad a la familia materna.
“Es justo lo que venimos planteando desde el comienzo: hay un depredador que estaba suelto y que atacó a Agostina. Luego engañó a toda la familia, para eludir su responsabilidad penal”, comentó.
Sin embargo, dijo que la investigación continúa y que se debe ser cautos. “Aún pesa el secreto de sumario. Solo nos hemos informado por trascendidos. Queremos acceder al expediente”, dijo.

La otra abogada querellante, Fernanda Alaniz, quien actúa por parte del padre de Agostina, aseguró que todavía no se oyeron a todos los testigos.
“Vamos a aportar a un testigo nuevo con declaraciones que podrían arrojar nuevos elementos en la investigación”, adelantó la letrada.
“Justicia es que paguen todos los responsables de este crimen tan atroz”, pidió Alaniz.

