La investigación por el femicidio de Agostina Madeleine Vega (14) se consolida con el foco puesto en el extrabajador municipal Claudio Barrelier (33), quien está acusado de los presuntos delitos de abuso sexual y homicidio triplemente agravado por mediar violencia de género (femicidio), alevosía y criminis causae.
Para el fiscal de la causa, Raúl Garzón, Barrelier engañó a Agostina. Hizo que fuera a su vivienda de barrio Cofico, en la ciudad de Córdoba, la atacó sexualmente y luego la estranguló. Era la madrugada del domingo 24 de mayo pasado.
El lunes siguiente intentó deshacerse de los restos. Fue hasta un descampado de barrio Ampliación Ferreyra, en la zona sudeste de la Capital, y se deshizo del cuerpo.
Pero no logró su cometido. La Policía halló los restos en el enorme predio.
Por este crimen, Barrelier continuará detenido.
Seguirá completamente aislado. Está ubicado en una celda monitoreada las 24 horas por el Servicio Penitenciario de Córdoba (SPC) en la cárcel de Bouwer.
Según el encuadre de Garzón, el acusado actuó "en absoluta soledad" durante el ataque.
Los elementos recolectados hasta ahora le permite a la pesquisa establecer la hipótesis firme de que aquella madrugada Agostina intentó defenderse de un solo agresor. "No había terceros en la habitación", repiten los investigadores.

Tampoco creen que haya habido una "entrega". Por ahora está descartada la hipótesis de una red de trata. Todo se reduce a la acción de Barrelier.
Sin embargo, no es el único involucrado. En paralelo, la causa cuenta con otros dos detenidos.
Se trata de dos personas que habrían tenido un rol secundario en el crimen. Para la fiscalía, intentaron ocultar el accionar delictivo de Barrelier tras el crimen.
El primero es el inquilino de la vivienda donde atacaron a Agostina, Osvaldo Fassetta.
Fassetta habría manejado los tiempos durante los primeros pasos que dio la mamá de Agostina, Mesila Heredia. Le habría dicho qué hacer y qué no hacer.
La segunda es una amiga de Barrelier, Soledad Andreani. Además de haberle prestado un vehículo en el que el presunto femicida cruzó la ciudad para deshacerse del cuerpo, intervino en algunas conversaciones que el principal acusado tuvo con el padre de la víctima.
Ambos se encuentran imputados por el presunto delito de encubrimiento agravado.
En los últimos días, los tres fueron indagados por el fiscal Garzón.
Todos negaron su responsabilidad en los hechos y se abstuvieron de profundizar sus relatos.

De los tres, el que afronta el cuadro judicial más complejo es Barrelier. Las pruebas dibujan un círculo alrededor suyo. Los peritos son implacables: "Va a ser difícil eludir el cerco que lo incrimina".
En caso de condena con esa pena, le espera prisión perpetua.
1) Videos: la clave de la persecución penal
Los registros de las cámaras de seguridad públicas y privadas de barrio Cofico se convirtieron en la llave maestra de Garzón para desarmar una coartada inicial que ensayó el principal sospechoso.
En las primeras horas de la desaparición de Agostina, Barrelier intentó desviar el foco de los investigadores asegurando ante la Policía que solo había trasladado a la menor en auto y que la había dejado a dos cuadras del inmueble.
Sin embargo, el análisis técnico de los soportes digitales sepultó su versión.
El lunes 25 de mayo fue feriado nacional. Los pesquisas recién pudieron acceder el martes a las grabaciones de un comercio situado en diagonal a la casa de Juan del Campillo al 800.

Las imágenes fueron contundentes.
Los investigadores vieron en esas imágenes que el sábado 23 de mayo por la noche Barrelier ingresó a la propiedad junto a la adolescente.
Los rasgos físicos y las prendas de vestir de la joven coincidían plenamente con la descripción de Agostina.
El análisis de los fotogramas posteriores confirmó un dato escalofriante para la fiscalía: la adolescente entró a la vivienda, pero nunca se la vio salir con vida.
Asimismo, las filmaciones permitieron reconstruir los movimientos del imputado durante la mañana del lunes posterior al crimen.
Las cámaras registraron a Barrelier retirándose del lugar cargando tres tachos de 20 litros en el baúl de un Ford Ka negro, propiedad de Andreani.
Los asientos traseros iban rebatidos. Para los investigadores, este registro fílmico es una prueba concisa del traslado del cuerpo hacia la zona rural de Ampliación Ferreyra.

2) Las antenas de los celulares
El entrecruzamiento de las comunicaciones y el posicionamiento técnico de los dispositivos móviles aportaron otra prueba científica de altísimo impacto para los peritos judiciales de Tribunales.
Los pesquisas determinaron que las líneas telefónicas de Barrelier y Agostina impactaron de forma simultánea en la misma celda de la antena de telefonía celular que brinda cobertura al cuadrante de barrio Cofico donde se encuentra ubicada la vivienda del extrabajador municipal.
“El rebote de señal ubicó de forma inequívoca ambos aparatos dentro del perímetro de la vivienda de Juan del Campillo al 800 durante la franja horaria crítica: entre la noche del sábado 23 de mayo y la madrugada del domingo 24”, comentaron los investigadores.

Luego el celular de Agostina dejó de emitir señales.
Durante las horas siguientes, hubo momentos en los que ese celular volvió a encenderse. Los investigadores creen que una tercera persona utilizó el equipo de la víctima.
Estos datos no sólo pulverizaron cualquier argumento de distancia geográfica por parte de la defensa del exmunicipal, sino que corroboró el desarrollo temporal de los tormentos que sufrió la víctima en el interior de la propiedad.
Para la Justicia, esta información consolidó la hipótesis de un ataque directo y sin interferencias de terceros.

3) El luminol y los rastros en la casa de Cofico
La fisonomía interna de la vivienda donde ocurrió el femicidio presenta una distribución compleja, compuesta por un garaje que funcionaba como taller, un patio interno, habitaciones conectadas y una escalera hacia la planta alta.
La hipótesis oficial sostiene que el ataque se produjo en un sector donde los ruidos podían pasar inadvertidos para otros habitantes de la casa.
Para certificar el lugar exacto del crimen, Garzón ordenó sucesivos allanamientos científicos. Los especialistas de la Policía Judicial aplicaron reactivos químicos de alta sensibilidad, específicamente luminol, en pisos, paredes y electrodomésticos (incluyendo los freezers de la propiedad).

Y pese a los intentos que habría hecho el imputado por alterar la escena del crimen mediante profundas tareas de limpieza antes de ser detenido, los reactivos arrojaron resultados positivos.
Se hallaron rastros biológicos y manchas de sangre ocultas que demuestran que allí se produjo una mecánica violenta y un desangrado incluso compatible con un intento de defensa por parte de la víctima de 14 años.

4) Los testimonios contra Barrelier
Más allá del silencio que Barrelier mantuvo en su declaración indagatoria, el peso de los testimonios recopilados en el expediente judicial robustecen la acusación en su contra y lo posiciona como el presunto autor material del femicidio.
Entre las declaraciones testimoniales más relevantes se destacan los aportes del círculo íntimo de la víctima, donde están sus amigas, su padre, su madre, sus abuelos, y también las declaraciones que fueron realizando en distintos momentos los propios implicados secundarios.
Los relatos fueron poniendo a Barrelier en la centralidad de las acciones.
Según sus amigas, él la contactó a ella, mediante engaños, asegurando que juntos se dedicarían a la preparación de un regalo sorpresa para su madre, Melisa Heredia, con quien el acusado mantenía un vínculo previo.
“Los mensajes recuperados del teléfono de la madre eximen a la mujer de sospechas y demuestran las maniobras de confusión urdidas por el detenido. No hubo entrega. Ella fue engañada para hacer un regalo”, dijo una fuente del caso.
Por su parte, los testimonios de Fassetta y Andreani terminaron por cercar al principal sospechoso.
Si bien ambos negaron una coautoría planificada, sus relatos evidenciaron —para la fiscalía— que Barrelier les solicitó asistencia logística individual e inmediata (como el préstamo del Ford Ka) tras haber cometido el hecho en solitario.

La fiscalía descarta por el momento teorías alternativas vinculadas a redes de trata, narcotráfico o tramas internacionales.
Por ahora todo se concentra en lo mismo: terminar de delinear y demostrar la culpabilidad de Barrelier en un caso estricto de violencia de género y abuso con el desenlace fatal más cruel.

