Pagó coimas. El exnovio delincuente de Mónica Farro y socio del "valijero" Leonardo Fariña fue condenado por ser un “preso VIP”

El delincuente Juan Suris recibió su segunda pena en menos de tres años.

10 de marzo de 2026 a las 07:43 a. m.
El exnovio delincuente de Mónica Farro y socio del "valijero" Leonardo Fariña fue condenado por ser un “preso VIP”
Suris. (DyN/Archivo)

El exnovio de la vedette Mónica Farro y socio del "valijero" Leonardo Fariña, Juan Suris, recibió su segunda pena en menos de tres años, ahora por cohecho activo, ya que pagó coimas para ser un “preso VIP” mientras estuvo alojado en una dependencia de la Policía Federal Argentina (PFA) en Santa Fe.

El delincuente, condenado en 2023 a ocho años de cárcel por asociación ilícita fiscal, en carácter de jefe, y por comercio de drogas agravado, ahora recibió dos años de prisión por el pago de una coima en la prisión.

Así se desprende de una sentencia firmada por el juez José María Escobar Cello, integrante del Tribunal Oral Federal (TOF) de Santa Fe, a la que tuvo acceso el diario La Nación.

A cambio de dinero, recibió ciertos beneficios que no tuvieron otros presos alojados en la misma dependencia. Pasó a ser un interno VIP. Tal era su nivel y libertad de movimiento dentro de la dependencia que le decían “tercer jefe” o “tercer comandante”.

Suris no fue el único condenado, ya que el comisario Guillermo Gallo y el subcomisario Leonardo Benítez, jefe y subjefe de la dependencia en el momento de los hechos investigados, fueron sentenciados a penas de dos años de prisión en suspenso y tres de cumpliento efectivo, respectivamente. Además, ambos fueron inhabiltados de manera perpetua.

“La prueba testimonial obrante en autos confirma que Benítez le facilitaba a Suris comodidades y privilegios de los que no gozaba ninguno de los internos que se encontraban alojados en la dependencia y que el detenido disponía a su voluntad tanto de las instalaciones de la DUOF Santa Fe como del servicio de sus agentes, prerrogativas que le habían sido concedidas y mantenidas en el tiempo por decisión del subcomisario, a tal punto que era referido por los agentes de la dependencia como ‘el tercer comandante’, expresión demostrativa del rol que le permitieron ejercer”, explicó el magistrado.

Según el fallo, mientras estuvo detenido en Santa Fe, Suris tuvo acceso a un frigobar, barras y pesas para hacer gimnasia, equipo de música y un aire acondicionado, entre otros beneficios.

“Otro de los beneficios con los que contó Suris fue el de estar alojado en el Casino de Oficiales de la dependencia policial. En este punto cabe resaltar que dicho espacio no se encuentra acondicionado para resguardar detenidos, sin perjuicio de lo cual, conforme la declaración testimonial prestada por el cabo Rodrigo Ismael Guzmán, 'Suris se alojó ahí cuando ingresó; luego vino una orden de Rosario, a los superiores no les gustó esto y lo mandaron al calabozo del fondo, con el resto. Luego, si bien estaba en el calabozo normal con el resto, se pasaban todo el día en el Casino de Oficiales, recibiendo visitas, en reuniones con Benítez. Esto hasta cualquier hora de la noche”, se indicó en el fallo.

Según otros testimonios, Suris utilizaba el Casino de Oficiales a “su merced”, situación que generó un gran malestar entre los policías “porque tenían que esperar a que él desocupara el lugar para seguir con sus tareas”.

El juez Escobar Cello afirmó que “se acreditó que Suris gozó de un régimen de detención privilegiado que incluía la tenencia y uso discrecional de dispositivos electrónicos y electrodomésticos; la libre utilización de las instalaciones y el desvío de los servicios del personal policial para fines estrictamente personales; el empleo de agentes de la institución para la realización de mandados y gestiones particulares por orden directa de la superioridad; la disponibilidad de numerarios y el uso irrestricto de telefonía móvil; un régimen de visitas ajeno a todo control de horarios o registros oficiales; la permanencia diaria en el sector denominado Casino de Oficiales, situación que denotaba una comodidad y trato preferencial que distaba ostensiblemente del resto de la población allí alojada”.