El “cañita” del grupo de los mineros
Pablo Rojas fue el minero decimonoveno rescatado. Fue quien advirtió que la mina “lloraba”.
Pablo Rojas, que advirtió que la mina San José "lloraba" (desprendía roca) semanas antes del derrumbe que atrapó a 33 mineros a 700 metros de profundidad en el norte de Chile, se convirtió este miércoles en el decimonoveno minero en salir a la superficie.
Aunque Rojas, conocido entre sus compañeros como "el cañita", llegó a "tomar gusto" a la adrenalina de trabajar bajo tierra, habló con su prima, Silvia Segovia, sobre los desprendimientos, algo que nunca comentó a su esposa, Ximena Contreras.
"Nunca me dijo nada. Él me contaba que los riesgos eran escasos por los avances de la tecnología, pero tengo claro que lo decía para dejarme tranquila a mí y mi hija", relató Contreras.
Pablo Rojas emergió del interior del yacimiento a bordo de la cápsula "Fénix 2" a las 15.28 hora local (18.28 GMT), sólo 39 minutos después de su primo Esteban Rojas y apenas tres horas después de que lo hiciera su otro primo, Víctor Segovia, con los que compartió el cautiverio y con los que ahora podrá abrazarse en libertad.
El minero, que debió dejar el cigarrillo mientras estuvo en las entrañas de la montaña, lo hizo con los brazos en alto y aplaudiendo y enseguida encontró a su hijo, con el que se fundió en un fuerte abrazo.
Posteriormente, antes de ser conducido en camilla a un hospital de campaña donde recibirá atención médica antes de ser llevado al hospital de Copiapó, a unos 45 kilómetros de la mina, Rojas saludó al ministro de minería chileno, Laurence Golborne.
El cargador de explosivos de 45 años, que perdió a su padre la semana anterior al derrumbe, llevaba seis meses trabajando en la mina San José, a la que ingresó para pagarle la carrera de Medicina a su hijo, de 21 años.

