Justicia. El confuso asesinato de un joven en un presunto búnker narco de Colonia Caroya se encamina a la verdad
Carlos Alexis Barrios fue asesinado de una puñalada en 2014. Tras varias idas y vueltas judiciales, la causa fue elevada a juicio. El episodio deja en evidencia un nuevo capítulo de violencia y drogas en jóvenes.
Aquel 26 de octubre de 2014 marcaría el destino de Carlos Alexis "Chalita" Barrios. El joven de 21 años murió tras recibir una puñalada en el pecho durante un confuso episodio ocurrido en, lo que se sospecha que era, un búnker de venta de drogas de barrio Malabrigo, en la localidad de Colonia Caroya, en el departamento Colón.
Todo comenzó cuando cuatro amigos –entre los que estaba la víctima- fueron a comprar cocaína a un presunto conocido vendedor de la zona. Al intentar consumirla, advirtieron que la sustancia era bicarbonato con "algo de droga".
Según surge de la minuciosa investigación realizada por fiscal de instrucción Guillermo Monti, ese día los jóvenes decidieron regresar para reclamarle al vendedor por la droga adulterada y Barrios terminó con una herida mortal.
Uno de sus amigos lo trasladó, como pudo, al Hospital Regional Vicente Agüero, donde recibió las primeras atenciones antes de ser derivado a un centro de salud de la ciudad de Córdoba. Falleció después de agonizar un mes como consecuencia de la lesión.

Giro inesperado de la causa
Casi seis horas después del episodio, el presunto vendedor denunció que los jóvenes habían intentado asaltarlo a mano armada. El por entonces fiscal de Instrucción de Jesús María, Raúl Almeida, elevó la causa a juicio bajo la figura de "homicidio en ocasión de robo", al sostener la hipótesis de la legítima defensa.
Esto se reforzó por la modalidad del hecho, dado que los “ladrones” fueron empuñando un arma –que durante el proceso se constató que no funcionaba- y la supuesta víctima se defendió con un cuchillo.
Sin embargo, durante el debate oral, la Cámara 1ª del Crimen descartó esa versión y absolvió a los tres presuntos cómplices de la víctima por el supuesto asalto, al considerar que correspondía aplicar el "beneficio de la duda".
De todas maneras, dos de ellos fueron condenados por un robo a mano armada cometido apenas media hora después de que Barrios fuera apuñalado. Salieron del búnker y asaltaron a un joven en inmediaciones a las vías del ferrocarril, ya en jurisdicción de Jesús María. Recibieron una pena de cinco años de cárcel.
Tras ese fallo, los expedientes regresaron a la Fiscalía de Jesús María y el confuso episodio ocurrido en octubre de 2014 volvió a ser investigado.

Una nueva hipótesis
Ya con el fiscal Monti al frente de la investigación, se encontró "probabilidad suficiente" para darle crédito a la versión que brindaron los compañeros de Barrios durante el primer juicio: habían regresado para reclamar por la droga adulterada y fue el propio vendedor quien presuntamente terminó apuñalando al joven.
Con esa nueva valoración de la prueba, el fiscal elevó la causa a juicio, esta vez bajo la calificación legal de "homicidio simple". Así, quien en el primer proceso se presentó como víctima de un supuesto asalto, deberá sentarse ahora en el banquillo como acusado de un crimen que, hasta el momento, no fue juzgado.
El expediente quedó radicado en la Cámara 8ª del Crimen que deberá fijar la fecha del debate.
Cabe destacar que el único imputado permanece tras las rejas debido a que hace algunas semanas fue detenido por una nueva causa por venta de estupefacientes.
El asesinato de Barrios es uno de los procesos judiciales más extensos de los últimos años en la región. Su familia nunca dejó de reclamar justicia.

