Juicio. Condenaron en Villa María a 4 años de prisión a un conductor por la muerte de una niña en la ruta 158
Hace tres años, en el siniestro vial frontal murió Iara Medina, de 12 años de edad. El juez ordenó la detención inmediata de Franco Acevedo, quién reconoció que esa madrugada había consumido alcohol. La condena fue por homicidio culposo agravado.
Tras casi tres años de espera para la familia Medina, el juez Félix Martínez dictó sentencia este jueves 30 de abril y condenó a Franco Acevedo a cuatro años de prisión efectiva por el siniestro vial que le costó la vida a la niña Iara Mailén Medina Pucheta.
El magistrado ordenó su inmediata detención y le impuso 10 años de inhabilitación para conducir.
Acevedo fue declarado culpable por los delitos de homicidio culposo agravado, lesiones graves culposas y lesiones leves culposas.
El choque ocurrió a las 5,30 horas del 20 de noviembre de 2022 sobre la ruta nacional 158, en el tramo comprendido entre Villa Nueva y Arroyo Cabral.
Según determinaron las pericias y el informe del forense Gustavo Rodríguez, esa madrugada Acevedo conducía su Ford Ka con 1,23 gramos de alcohol en sangre cuando impactó contra el automóvil de la familia Medina bajo una persistente llovizna.
A raíz del siniestro falleció Iara, de 12 años, mientras que su madre, Elva Pucheta, y su hermana de 5 años, Alma Morena, sufrieron graves heridas.

Alegatos y sentencia
Durante el desarrollo del juicio, el fiscal de Cámara Francisco Márquez solicitó una condena de seis años de prisión efectiva.
El funcionario judicial descartó calificar el hecho bajo dolo eventual, al argumentar que el acusado no presentó malicia y se mostró arrepentido desde el primer momento.
El abogado querellante Eduardo Rodríguez, en representación de los padres de la víctima, solicitó una pena de 12 años.
En tanto, la defensora pública Ivana Castoldi pidió tres años de prisión en suspenso.
Finalmente, el juez Martínez estableció una pena intermedia de cuatro años y dispuso el traslado de Acevedo a un establecimiento penitenciario.
Testimonios
El juicio estuvo marcado por una alta carga emotiva. El propio imputado manifestó ante el tribunal: "Sé que tomé alcohol pero no estaba borracho, me acuerdo de toda la situación, todavía sueño con ese momento".

Acevedo aseguró que no puede conciliar el sueño por la culpa y relató: "Cuando la vi, me hizo recordar a mi hija... es imposible sacárselo de la cabeza".
La madre de la niña, Elva Pucheta, expuso el calvario físico y emocional que atraviesa tras las cirugías de reconstrucción que debió afrontar. En un cruce de palabras con el acusado, le exigió que asuma las consecuencias de sus actos: "Yo no te puedo perdonar Franco, que te perdone Dios".
La sentencia puso fin a un proceso judicial que había movilizado el reclamo de justicia de la comunidad local, con numerosas marchas frente a Tribunales. La pena impuesta a Acevedo estuvo lejos de lo que pretendía la familia.
Al momento de hacer uso de la penúltima palabra, la madre de la víctima le habló directo al acusado: “Vos tenés la posibilidad de que tu madre y tu hija te sigan viendo. Nosotros con Iara no la tenemos más."


